jueves, 15 de julio de 2010

BIBLIOTECA POPULAR

Voy a continuar uniendo historias. En esta ocasión retomo las que conjugan la Feria Regional del Libro y el Taller de Lecto Escritura Creativa. Como ya conté en otras entradas de este blog esta actividad se desarrollaba los sábados por la tarde en la Biblioteca Popular “María Perrissol” y era  coordinada por Miguel Catalá (de quien brindaré mayores detalles más adelante).

En 1995 el grupo era reducido y lo integrábamos Andrea Reboratti, Sandra Caruso, Anahí Barros, Gabriela Lorenzo, Sonia Martínez de La Rosa, Ana Laura Buono y yo. En ese entones decidimos presentar el Taller en la V Feria Regional del Libro. Lamentablemente coincidió la fecha de realización de este acontecimiento con un viaje de estudios de Catalá a Dinamarca, por lo que nos dejó la responsabilidad de organizar nuestra participación en la muestra sin saber a qué se exponía.

En el mes que estuvo fuera trabajamos a destajo, conseguimos papel, auspiciantes y una imprenta que se atrevió a imprimir un sencillo libro compuesto por poemas y relatos de todos nosotros. En ese interín se sumaron al taller Georgina Gittlein y Silvana Fedeli las que trabajaron entusiastas, pese a que la obra no contenía ningún texto de ellas.

El armado del libro fue casi artesanal ya que para abaratar costos intercalamos la hojas nosotros y realizamos las correcciones con la ayuda de una amiga, Andrea Maini. Envalentonados con la buena calidad de “Biblioteca Popular”, tal el título de la obra, nos animamos a una presentación más ambiciosa. Convocamos a Raúl Ferrero, músico y amigo, para que nos acompañara con su guitarra mientras nosotros leíamos cada uno un texto contenido en libro.

Estábamos tan seguros y entusiasmados por el logro de nuestro emprendimiento que nos animamos a filmar la presentación y armar con ella un video. Y en verdad todo fue un emotivo éxito que para ser perfecto solo faltó la presencia de Catalá. (Ver nota del Diario El Norte) Pero no todo terminó allí…

Para el regreso de Miguel teníamos preparada una sorpresa especial.

Lo esperamos en salón de reunión habitual en la Biblioteca solo tres integrantes del taller. El resto se escondió en uno de los baños. Durante interminables minutos lo torturamos diciéndole que habíamos fracasado en la Feria, que sólo habíamos podido imprimir unas tristes fotocopias con nuestros escritos (le presentamos un manojo de borrosas hojas) y que ante esa triste experiencia la mayor parte de los talleristas habían desistido y abandonado el grupo.

Cuando entendimos que era el momento emocional adecuado, en especial cuando él trataba de consolarnos, destapamos un televisor que teníamos cubierto y a la vez que comenzábamos a pasar el video de la presentación aparecieron el resto de los compañeros con diversos elementos de cotillón y armamos una gran fiesta. Ese fue el  verdadero nacimiento de “Biblioteca Popular”, nuestra primera antología a la que le seguiría un año después “Plumas amigas”.

lunes, 12 de julio de 2010

OSCURIDAD

De vez en cuando la bronca y la impotencia de la realidad que nos rodea, sumado a las actitudes omnipotentes de nuestros gobernantes hacen que escriba textos como este


Oscuridad

Desgrano mi alma
sobre las rocas
de este desierto hostil.
Recojo mis manos callosas
agobiadas por el esteril
esfuerzo de no decaer.
Sumo día tras día
la angustia de seguir, 
a sabiendas ya 
que no es avance,
sino sólo durar.
Me ahogan la sangre,
la mentira y la miseria,
que se esparcen,
cubriendo de agobio
las calles, que harto,
ya no quiero caminar.
Aquí hubo alguna vez un país,
lo deboraron las tinieblas
y hoy es imperio de la oscuridad...

jueves, 8 de julio de 2010

Sombras en el Jardín

Recupero aquí otro poema surgido del Taller de Lecto Escritura Creativa de la Biblioteca Popular "María Perrissol" que coordinaba Miguel Catalá y que compartí desde 1995 al 2000. Fue un tiempo tan inolvidable como fructífero, tanto en lo creativo como en lo humano ya que se acrisolaron amistades y las relaciones fueron más allá de los sabatinos encuentros del taller.

También pusimos en marcha proyectos que nos permitieron editar una revista llamada "Huellas", llevar el taller a otros pueblos (Alcorta y Máximo Paz) y publicar libros propios de los talleristas luego de un par de antologías que marcaron a fuego nuestra experiencia de escritura compartida.

Este poema también formó parte de uno de los números de Huellas, en la primavera de 1998. Hoy quiero compartirlo con todos y dejar mi eterno abrazo a quienes formaron parte del taller y, sin dudas, fomarán parte indisoluble de mi ser para siempre.



Sombras en el Jardín

¿Quién hubiera dicho
que las sombras estaban tan cerca?
Que los vampiros danzaban
acechando nuestros días,
ocultos en la noche que avanzaba.

Si al menos un presagio,
un mínimo augurio,
nos hubiera puesto sobre aviso.
Si al menos los primeros gritos
hubieran dado un alerta.

El horror llego temprano,
 de tal forma y suerte
que se nos oscurecieron los años
y el ánimo se nos drenó
a un pozo de asfixia.

Las flores se secaron en los jardines,
deshaciéndose en la soledad de entonces.
Pobres flores nuestras
muriendo tan cerca y, a la vez, tan lejos.
¿Qué hora cruel y exacta segó sus destinos?

En esta tímida alborada de hoy
yacen muchas tumbas sin flores.
Más, fatal designio,
hay miles de flores
en busca de tumbas.

jueves, 1 de julio de 2010

FERIA DEL LIBRO. SEGUIR RESCATANDO LA MEMORIA

Como me molestó en demasía que en la 20ª Feria Regional del Libro no se reconociera a quienes fueron los iniciadores y principales impulsores de este acontecimiento, Florencia Lo Celso y Luis Capriotti, voy a  seguir insistiendo desde aquí en mantener viva nuestra memoria. Para ello rescato una entrevista que le realicé a Luis en 1992, para el Semanario Tiempo. En ella hablamos de libros y, por supuesto, de la feria, que por entonces se aprestaba a vivir su segunda edición. En esa época Luis era Secretario de Cultura y Comunicación Social. Aquí esta el facsímil de esa página y debajo el texto completo.




LUIS CAPRIOTTI: "NO PODRÍA IR AL BAÑO SIN UN LIBRO"

Afuera la tarde, vestida de gris y frío, insistía en recordarnos que esta mos en pleno invierno Adentro todo era más cálido, ayudaban los mates, la estufa y los caninos mimos de Viernes (alguien que ya está entrando en la galería de personajes villenses). El dueño de Viernes, Luis Capriotti, y yo charlábamos como tantas veces en idénticas situaciones. Aunque en este caso había una pequeña diferencia: Juan José Pons quería que le hiciera un reportaje con respecto a la Feria del libro a realizarse dentro de pocos días. Y por esa razón estaba allí con Luis, con el que soy demasiado amigo, como para hacer un reportaje convencional. Pero los dos jugamos a que no nos conocíamos y esto es lo que el grabador recogió. 

- Para comenzar, contanos que es para vos un libro. 

- "Un laberinto, es un lindo laberinto donde te vas a meter y vas a encontrar todas las maravillas, o todos los horrores. La sensación del libro recién abierto, esa sensación de antes, cuando uno abría el libro con el cortapapeles es la más hermosa. Es meterte en un mundo donde no sabes qué va a pasar". 

- ¿Y cómo entraste a ese mundo, cuál fue el inicio? 

- "Gracias a ser el hijo menor, dentro de todas las cosas negativas que tiene serlo, de cinco hermanos, esta fue la más positiva, según la historia familiar me usaban como experimento para hacer los deberes. Entonces aprendí a leer a los cuatro años. Y a partir de ahí se transformó en una adicción que mis ojos la están pagando hoy en día".


El Inicio

- Cuál es el primer libro que recordás? 

- "Un libro de cuentos, de esos viejos libros infantiles de los Hermanos Grinn, ese fue el primer libro de cuentos que me perteneció y hasta el día de hoy me acuerdo de las láminas. A mi los libros me marcaron toda una forma de vida. Por ejemplo, a mi me gusta coleccionar libros antiguos, con láminas antiguas, tal vez, tratando de rescatar un poco ese mundo, el mundo de los libros de cuentos**. . 

- Es decir que en cuanto a libros, lo que asocias a tu infancia son los de cuentos. 

- "Si, lo que pasa es que los libros eran una propiedad, no digo como en la edad media, pero en mi época, a principios del '50, los libros eran caros. A mi me enseñaron a cuidar los libros de chiquito, lo que no quiere decir que no naya roto un montón, pero me enseñaron a quererlos y cuidados. Me dieron una sensación de tesoro con el libro, por eso yo atesoro los libros. Me gusta tener libros. Creo que es una buena herencia que tengo de mi familia, que me enseñaran a querer al libro*'. 

- Ya pasamos por los libros de cuentos, contame ahora qué libro marcó una transición en tu vida entre infancia y adolescencia. 

"Yo creo que desde que empecé a leer ese ya no paré nunca más. Por ejemplo cuando yo estaba en el campo para mí el libro era un vicio. Me devoré todo lo que había en la Biblioteca de Talleres. A tontas y a locas, es decir, leía cualquier cosa desde folletines a Romeo y Julieta que lo conocí a los siete años. Según como venía la onda leía y leía, desaforadamente. Pero el libro al que te referís para mí fue "Las aventuras de Tom Sawyer". Fue el des­cubrimiento de la gran literatura, ahí me di cuenta que se podía, escribir muy bien. Y creo que ahí intenté escribir algo por primera vez en mi vida, por la fuerte impresión que tuve. A partir de entonces empecé a conocer escritores, y después quedé enganchado en la Isla de Robínson Crusoe, luego con Peter Pan. Quedé enganchado con distintos personajes, algunos que marcaron mi vida también". 

- Todo ésto ya en la etapa de la adolescencia.

"Preadolescencia. Ya en la adolescencia vino de golpe y sopetón la etapa de las brujas profesoras de literatura que te obligaban a aprender cosas que no te interesaban. Por ejemplo, cosas maravillosas como el "Mió Cid", como tenías que aprenderlo de memoria no las querías. Después de grande aprendés a quererlas. "Gongora", por ejemplo que es tan delicioso, no aprendí a quererlo en el secundario, pero al mes de la secundaria, vino toda una carnada de profesoras de letras muy buenas, entre ellas Gladys Onega, que de golpe y porrazo abandonó el Mió Cid y empezó a trabajar con Cortázar. Fue ahí donde descubrí los grandes nuestros. Donde aprendí que se podía decir muchas cosas por medio de la literatura, que no era un medio romántico o una forma de escribir lindo no más, sino que era un arma muy importante, incluso temible". 

- Y lo descubriste en una etapa de tu vida muy importante... 

- "Claro, y seguí escribiendo por influencia de esa gente, según como se me iba pegando. Para mi el gran descubrimiento fue García Márquez, una amigo me prestó "Cien años de Soledad", del cual no podía pasar del primer capítulo, se me mezclaban los nombres, los descendientes y todo lo demás. Pero, después de unos meses que probé de leerlo fue maravilloso.  Descubrir eso, pienso que a un chico en esa etapa le cambiaba la vida. Y ahí fue donde empecé a tener plata para comprar libros, aprendí que tenía que comprar. Después estando en Buenos Aires aprendí a ir a las librerías de viejos. Ya con el tiempo me convertí en exquisito y quería tener determinadas ediciones. Empecé a atesorar verdaderos tesoros, ya no sólo libros, sino cosas lindas para la vista no solo para el placer de la lectura. Yo no podría entender la vida sin libros, no podría tener una casa que no tuviese libros, no podría viajar sin un libro, no podría ir al baño sin un libro. No puedo concebir la vida sin libros". 


Primer Feria del Libro 

-Y toda esa pasión desemboca el año pasado en la Primera Feria Regional del Libro. 

- Fue una propuesta que me pareció muy interesante que se une con otra historia; yo siempre creí en Villa. Yo nunca creí en eso de que "en Villa no se puede". Harto estuve de escuchar siempre que en Villa no se puede, que en Villa no hay talento, que "la gente de Villa vos sabes como es", no, yo nunca creí en eso. A la gente de Villa nunca se le dio lo que ella merecía. Eso es lo que creo. Entonces ésta demostró a su vez, a los comerciantes, a los descreídos, que la gente consume libros todavía. Que la gente se interesa por el libro, que le gusta y que el libro no puede ser reemplazado por otro medio". 

- Y ahora la segunda edición este año, 

- "Que la estamos preparando con todo. Hay un record total; doce presentaciones de libros. Libreros de toda la región, editoriales, presentaciones de espectáculos en base a libros. Mucho más rica que la del año pasado, mucho más amplia y supongo que es como tendría que ser año tras año, venga quien venga. Que esto ya pase a ser un clásico de Villa y no lo pueda sacar nadie". 

- Y seguramente el año que viene la tercera... 

"Seguro, seguro, segunda, tercera, cuarta hasta que terminemos, por los siglos de los siglos. Sería lindo que la gente lo tome como cosa suya, que no sea solo de interés municipal, sino que lo sea de la población. Que cada uno aporte lo suyo, para esto, más allá de quien lo siga naciendo. Que los chicos jóvenes de ahora sean los futuros creadores de la Feria del Libro que venga. Que cada vez va a ser más rica, que va a tener más posibilidades, que cada vez va a haber más gente que venga. El año pasado la gente del departamento no se enteró porque no hubo tiempo para avisarles. Éste año vinieron solos para acercar su propuesta, al igual que los poetas. Hay gente que la espera con ansiedad, está ansiosa de que llegue la Feria del Libro y darse un baño de fiesta". 

En este punto apagué el grabador, en forma arbitraria decidí que no había mucho por decir. Además en mi casa me esperaba la máquina de escribir, y era bastante lo que tenía por desgrabar. Todavía hubo tiempo para otro mate, y algunos cariños de Viernes. Crucé la sala donde Luis guarda su tesoro, del piso al techo docena de libros se acompañan cálidamente. Traté de apropiarme de un poco de ese calor para poder enfrentar el frío de la tarde. Me llevé un poquito nada más, ya que seguramente ese mismo calor, enor­memente multiplicado y amalgamado con mucha buena onda, estará a disposición de quien lo quiera tomar a partir del 11 de agosto en el Centro Cultural. Allí, en ese momento comenzará la "Segunda Feria Regional del Libro". Y créanme, si pasan por allí y se llevan algo de ese calorcito, les va a durar hasta él próximo invierno, yo aún guardo algo del año pasado. Nos vemos allí. 

Ariel Gómez



lunes, 28 de junio de 2010

FUTBOL

Ahora voy a unir mi pasión por el fútbol, amor por la literatura, mi historia profesional y otra vez la Feria Regional del Libro. Todo ello vinculado al siguiente poema que presento aquí: Pasión. 
Este poema fue escrito en 1991 para iniciar las trasmisiones de los domingos del campeonato de la Liga de Fútbol Regional del Sud que realizábamos en Radio Villa Constitución con el equipo de Variedades Deportivas.
Además, de lunes a viernes de 19.15 a 20.30 ,se emitía el programa con el que cubríamos todas las disciplinas junto a Carlos Gorordo, Rubén Caba, Garbiel Lucatti, Edgardo Joaquín, Marcelo Pellegrini y Gerardo Muriado, entre otros (Foto Semanario Tiempo de 1991). 


















También en esa época tenía a mi cargo la información deportiva del Semanario Tiempo (Fotos), único medio gráfico de la ciudad. Prolongando la tradición impuesta por el pulso (1979-1989), salía a la calle los días viernes y se publicó durante 1991 y 1992. Por entonces todavía la escritura y edición del periódico era casi artesanal. Pegando las fotos y redactando todo con la máquina de escribir. En mi caso una humilde Olivetti Lettera 32 que me acompañó varios años.



No todo era fútbol, aunque sea el deporte que más me gusta. Para Tiempo y Variedades Deportivas cubrí todo tipo de disciplinas y debo reconocer que aprendí a valoralas a todas. Pero como los Hombres Sensibles de Flores, de las Crónicas del Angel Gris de Dolina, yo también creo que el fútbol es el juego perfecto. Por eso volvamos al poema que motiva este escrito.



Este poema, luego de ser la apertura de las trasmisiones de fútbol, fue impreso para distribuirlo en la Feria Regional del Libro de 1995. En varias de las primeras ediciones de este acontecimiento cultural se buscaba comercios que solventaran la impresión de poemas de autores locales, generalmente uno o dos por auspiciante en hojas sueltas, las que  eran repartidas entre el público (práctica que también se perdió). 










PASIÓN

La tarde es la misma,
la que históricamente siempre ha sido,
la única, la indelegable tarde de domingo,
ámbito cronológico por excelencia
para el desarrollo del antiguo rito.

El verde altar está listo y espera,
como espera el dios del fútbol
simbolizado en el esférico elemento que lo representa.
Aguardan por los duelistas de hoy,
por los que en clásico ritual se han de enfrentar.

Tal vez rememoren gestas legendarias,
acaso sólo apresuren olvidos, nada es predecible,
los oráculos mueren a manos de una esquiva justicia,
las certezas se esfuman junto a una lógica casi siempre ausente.

Más, allí estarán,
once frente a once,
con las mismas ansias de victoria,
otros son los nombres, otros los colores,
pero las ganas son siempre las mismas, al igual que los miedos.

Y junto a ellos, donde termina el verde,
una muchedumbre de voces,
gargantas que se hinchan como presagiando el grito único,
ese grito que tal vez se niegue,
pero que está latiendo en el suspenso de la incertidumbre.

Ese grito que llegará de más allá de la historia,
grito que unirá, de adentro hacia fuera,
a jugadores, hinchas, barrio, ciudad, país.
Grito que será a la vez, gozo y dolor, alegría y bronca.
Grito que buscará ser revancha a la semana.

Por que siempre hay otra semana.
 Por que el fútbol vive entre nosotros,
por que en las tardes argentinas el fútbol siempre será presencia...
¡Que viva el fútbol!

domingo, 27 de junio de 2010

FERIA REGIONAL DEL LIBRO. LA HISTORIA DEBE RECORDARSE

Cuando escribo esta nota se está desarrollando aún la vigésima edición de la Feria Regional del Libro de Villa Constitución. Propuesta cultural sobre la que ya realicé algunos comentarios en otras entradas de este blog. Cuando algunos prefieren fomentar el olvido y combatir la memoria, tal vez para apropiarse de laureles ajenos cumplo aquí en recordar a quienes trabajaron desde un inicio para concretar este proyecto en nuestra ciudad, en especial Florencia Lo Celso y Luis Capriotti (Más abajo reproduzco la nota que escribí para Diario El Sur recordando esos inicios). Pero también hay que mencionar que el prime nexo entre Florencia (impulsora de la Feria) y Villa Constitución fueron Nidia de la Torre y Claudia Quiroga. Y cuando hubo que ponerse a trabajar se sumaron con entusiasmo y capacidad Cristina Espasandín y Silvana López entre otras personas. (En la foto el reencuentro en esta Feria con Nidia, Cristina, Florencia y Claudia).
Como dije, más abajo detallo los inicios de este gran encuentro cultural. Ahora quiero recordar aquella primera Feria reproduciendo la portada del Semanario Tiempo y una nota que escribí allí en 1991.



Los primeros capítulos de una gran obra
Todas las ediciones de la Ferial Regional del Libro presentan a lo largo de su historia ribetes y hechos para destacar. Pero la primera tiene el valor del desafío, esa que, al igual que la primera  novia, nunca se olvida por tratarse del amor inaugural. Por eso no podemos dejar de recordarla cuando el romance con la ciudad perdura, tan intenso como aquel primer día de un frío julio de 1991.
En 1991 Villa Constitución disfrutó de su Primera Feria Regional del Libro, que en la actualidad es la más antigua y perdurable de la provincia. Aquella instancia inaugural de este acontecimiento cultural tuvo como escenario el flamante edificio propio de la sucursal local del (en ese entonces) Banco Provincial de Santa Fe y se desarrolló desde el 11 al 14 de julio. Nació como una sugerencia de la profesora y escritora Florencia Lo Celso, quien pertenecía al Area Letras de la Sub Secretaría de Cultura del gobierno santafesino. Propuesta que fue tomada con entusiasmo por la Secretaria de Cultura y Comunicación Social de la municipalidad villense, a cargo del profesor Luis Capriotti.
Así se montó una exposición inusual en la ciudad, lo más cercano para compararla en aquel tiempo era el Salón de Arte Anual, hoy desaparecido. Por lo tanto la apuesta era arriesgada ya que no existían antecedentes para saber si el público iba a acompañar. Y los villenses no solo respaldaron la iniciativa sino que colmaron las instalaciones bancarias durante los cuatro días que se extendió la muestra. “Una verdadera fiesta cultural donde lo poético y literario se volcó a la ciudad desde los salones del Banco Provincial de Santa Fe. Excelente saldo, y ya se piensa en la próxima…”, remarcó el Semanario Tiempo que por aquellos días era el único medio escrito de nuestra ciudad. Su título principal sintetizaba claramente lo acontecido: “Villa aplaudió la Feria del Libro”.

Poemas ilustrados
En aquella primera Feria una de las propuestas más llamativas fue el “Salón del Poema Ilustrado”. La metodología era sencilla y sirvió para complementar la actividad de artistas plásticos y literatos, muchos de la cuales no se conocían entre sí. Los poetas dejaban sus escritos en la Casa de la Cultura y luego los plásticos retiraban el que más le agradase y lo recreaban conformando con esos trabajos una exposición (En la Foto Fernando Ríos y Luis Antolloni, El primero ilustró el poema "Las calles de San Lorenzo", autoría del segundo). 
En 1992, en la Segunda Feria se agregó a esa iniciativa la compilación impresa de los poemas a la que se denominó "Primera Antología de Poetas Villenses" mientras que los artistas eligieron algunos de los textos de este libro para representar. 
Un hecho auspicioso que tuvo la primera Feria y que se mantuvo a lo largo de su prolífica historia es la presentación de libros de autores locales. Inauguró la serie "Cuentos Indignos" de Aníbal "Yu'í" Páez.  (En la foto estoy presentando a Yu'i en esa ocasión) Escritor que en ese momento coordinaba el Taller de Periodismo y Narrativa en el ya desaparecido Centro Cultural de calle Rivadavia 1373. También el inolvidable Guildo Corres hizo su aporte volviendo a presentar el libro que publicara en octubre de 1990, “De mi pueblo y su gente”. No fueron los únicos pero si los primeros de las decenas de escritores regionales que dejaron su impronta en la Feria.

Poetas inaugurales
Y en este espacio vale la pena recordar a quienes integraron aquella Primera Antología y que, en muchos casos, siguieron formando parte en sucesivas ediciones del gran encuentro cultural de la ciudad: Luis Antolloni, Enrique Arébalo, Miguel Arnau, Martha Báez, Fernando Baldarena, Antonio Buono, Eulogia Cantos, Mario Carrillo, Teófilo Castaño, Martín Castro, Guildo Corres, Alicia Chaves, Nidia de la Torre, Bibiana González, Liliana Florio, Elba de Giuntoli, Adrián Gómez, Ariel Gómez, Mariela Lenzi, Omar Lillardo, Santiago Lischetti, Gladys Lombardo, Mateo Lombardo, Edgar Ludmer, María Florencia Majul, María Jimena Malugani, Norberto Palmieri, Andrea Reboratti, Carlos Reyes, Emilse Ríos, Ocar Santamaría, Gabriela Sosa, Omar Triggiani y Humberto Vangioni. Por supuesto a lo largo de los años se agregarían a ellos nuevos nombres, tantos, que se hace difícil enumerarlos.(En la foto Santiago Lischetti, Luis Antolloni y Martha Báez, los tres integraron la Primera Antología de Poetas Villenes)


El prólogo de esa antología lo escribió el propio Capriotti otorgándole a cada poeta –o al menos los más cercanos a él- los atributos de una flor y al libro en si el sentido de un ramo. En el párrafo final decía: “Compartí con ellos tantos dolores y alegrías que si dijese cosas sesudas y altisonantes se morirían de risa. Pero sabés? Me gustaría tenerlos aquí a todos junto al fuego, compartiendo la música de sus palabras; el color de sus emociones, el olor de sus recuerdos, y ojalá mi perro no se ponga muy cargoso, porque a ama a los poetas. ¿Será cierto eso que los perros se parecen a sus dueños?.


Respeto Nacional
Una vez que la Feria  Regional del Libro pasó a realizarse en el Centro Cultural de Rivadavia 1373 (donde actualmente funciona el Concejo Municipal), creció en espacio y ambiciones. Así a los escritores locales y zonales se sumaron personajes reconocidos de las letras argentinas. En una misma feria estuvieron Gastón Gori (autor de La Forestal ) y el veterano de Malvinas Edgardo Esteban, quien presentó su libro “Iluminados por el fuego”, recientemente llevado al cine. Poldy Bird fue otra de las escritoras que se acercó para dar a conocer su obra “Durará lo que dure el mundo”. En tanto Alma Maritano y Carlos Del Frade fueron asiduos concurrentes.


Varias casas, la misma pasión
La Feria Regional del Libro se inició en 1991 bajo la intendencia de Jorge Malugani y cuando la Secretaría de Cultura y Comunicación Social era ocupada por Luis Capriotti. En aquella oportunidad se realizó en las instalaciones del hoy Nuevo Banco de Santa Fe S. A., en San Martín y la ex Corrientes. De 1992 a 1996 se montó en el Centro Cultural de Rivadavia 1373.  En 1997, Capriotti renunció a su cargo al ser bajada de categoría el área de Secretaria a Dirección de Cultura, la cual asumió Graciela Schmidt. Estos avatares hicieron peligrar la realización de la Feria y entonces se conformó una Comisión compuesta por ciudadanos que se pusieron a trabajar para que ésta continuara.  Y así se hizo, utilizando como sede central la sala de la Asociación Española y como centros de exposición satélites la Galería España, la escuela Nº 381 “María Fernández de Carbonell”, y el Centro Cultural. Se instituyó también por primera vez un lema que identificara la Feria, que entonces fue “Los libros, tren de la vida”.

En 1998 la Feria del Libro volvió al Centro Cultural y se utilizó como anexo las instalaciones del complejo deportivo “La Terraza Paddle”, ubicado sobre calle Córdoba.  Al año siguiente, 1999, el sitio de realización, en este caso de una feria mucho más modesta y apurada por las elecciones, fue la escuela Nº 381. El 2000 encontró a Horacio Vaquié como intendente y al profesor Jorge Martín como Secretario de Cultura y realizándose la Feria en el Club Riberas del Paraná.  En el 2001 la cita fue en la escuela San Pablo. En el 2002 y 2003 volvió a la Asociación Española, utilizando como anexo, el salón de actos del Palacio Municipal. Jorge Martín dejó su cargo al bajarse nuevamente de categoría el área y Carlos De Pego asumió la Dirección de Cultura. Desde entonces la Sociedad Italiana se transformó en la anfitriona de este encuentro.

martes, 15 de junio de 2010

SIN EMBARGO (Dedicado a los colegas periodistas)



Este poema también nació en el Taller de Lecto Escritura Creativa de la Biblioteca Popular "María Perrissol" (del cual hablé en otras entradas de este blog. Además lo subí a Sabor Artístico. Por su contenido me pareció adecuado para complementar las fotos de los agasajos por el Día del Periodista que nos ofrecieron en el Concejo Municipal, Prefectura Naval, Unidad Regional VI y UOM. A todos muchas gracias y a los colegas espero que podamos seguir trabajando en forma mancomunada. Al menos los que queremos esta profesión y no nos marea el vedetismo. Un abrazo a todos
(En estas fotos nos acompaña el inefable Eduardo "Tito" Muriado, u  cariñoso recuerdo para el y el enorme agradecimiento por abrirme las puertas de su radio en 1986, allí comencé esta profesión. Gracias Tito)




Sin embargo

Son tiempos de muerte,
de angustia y desolación.
Y sin embargo
aún tenemos la palabra,
escrita,
susurrada,
gritada
o todavía por nacer.
Y ella nos une,
nos renace,
nos agrupa
y hace de nuestras voces,
una sola voz,
para decir,
para susurrar,
para gritar,
que, 
pese a los ruidosos silencios
y las palabras profanadas,
aún podemos esgrimir una verdad,
una sola e incontrastable verdad:
aquí estamos
y estamos vivos.








"La Casa", un relato sobre la pandemia de Covid 19

En la entrada anterior de este blog conté que 2021 participé con dos obras del "22º Encuentro Provincial de Poetas y Narradores" e...