jueves, 16 de febrero de 2017

Olga Risso y los mágicos recuerdos de su pueblo

En 1995, en consonancia con el centenario de la localidad de Rueda, Olga Risso, entrañable docente hija de ese pueblo, presentó en la V Feria Regional del Libro su obra “Mi pueblo: Magia y realidad”. El breve prólogo fue escrito por Luis Capriotti, común amigo de ambos –de Olga y de mi-. Así que este recuerdo que rescato se enmarca en la recopilación de textos de Luis que estoy construyendo en este blog.
Pero además hay otra serie de hechos que motivan este capítulo. Mi infancia la repartí los fines de semana entre Villa, Godoy y Rueda donde teníamos familiares, además mi mamá es oriunda de Rueda. Así que aún perduran en mi los recuerdos de esos domingos de aventuras, descubrimientos y juegos en la tranquilas, polvorientas y casi desiertas calles pueblerinas.
En Rueda, en la casa de Pedrito Boneu pasaba largas horas con Cachito (el hoy piloto), especie de primo, ya que así llamábamos a aquellos que de alguna manera eran parientes pero no sabíamos explicar –hoy todavía no lo se- el parentesco. Jugábamos hasta el cansancio en la corta y trilla (foto), maquinas que actualmente se denominan solamente “cosechadoras”.
Rueda estuvo de una manera u otra ligada a nuestras vidas, el propio Luis compró una amplia casa que poco pudo disfrutar. Por eso, por lo que no consigo recuperar de mi infancia –y siento que debió ser maravilloso-, por lo que se que significó para Luis, lo que significa para Olga, me permito compartir este recuerdo. El prólogo de Luis a “Mi pueblo: magia y realidad”, el poema inicial del libro y el primer relato, estos dos últimos, por supuestos, obras magníficas de Olga Risso.
PROLOGO
Todavía tengo resabios de mi infancia: el rechazo por los zapallitos rellenos, aprensión a la oscuridad, odio hacia los largos discursos de los actos escolares y el placer de que me cuenten cuentos. Olga Petri u Olguita Risso me daba ese placer sin saberlo cuando éramos maestros en la Escuela N° 1158 de Villa Constitución, en los recreos, en la sala de maestros mate va mate viene, o viajando a Santa Fe con títeres y proyectos a cuesta.
Sus historias pequeñas, insignificantes historias que hacen mover el mundo, las de todos los días, esas que traen a la memoria el acre olor de la manzanilla, o de la tierra mojada en verano por un fugaz aguacero, los prepotentes crisantemos del día de los muertos.
Todo era tan vivo (aún la muerte), todo era tan dulce como tirarse en la perezosa a mirar las estrellas en las noches de verano, o el helado aquel que era como un sandwich entre dos obleas.
¿Por qué no escribirlos?. ¿Por qué no compartir esas historias?.
Y como Olguita siempre se toma su tiempo. ¡Pasó el tiempo!. Y aquí están sus recuerdos de nena de pueblo, su memoria: un pedazo de vida hecho papel.
Bienvenidas sean, tal vez demuestren que todos pueden escribir, hasta los escritores.
Luis Capriotti. Septiembre de 1995


Querido Pueblo

Volví a caminar tus calles
a sentir tus yeredas
oler tus olores
amar a tu gente.
Eras y no eras el mismo,
te ofrecías y te mezquinabas 
me dabas recuerdos y olvidos.

Sos el mismo y sos otro
me confundes: este corto trayecto
era largo, me costaba recorrerlo.

La casa de mi amiga enorme
y hoy la veo tan chiquita.
Sos tan pequeño y yo
te creía UN MUNDO.

¿Qué quise encontrar?
Si te tengo dentro de mí,
Basta con espiarte desde algún
laberinto de mi infancia.

Tu estación y tus trenes,
los eucaliptus creciendo con mi vida:
testigos compasivos
de solidez inquebrantable.

Tus siestas soleadas,
las sandias en el patio,
corazón rojo y jugoso
recorrido cotidiano y querido.

La escarcha de los fuentones
y los labios paspados,
las medias tres cuarto de lana
y las rodillas heladas.

Las lluvias tristes y el barro,
las botitas de goma,
y la escuela y la esperanza.

Los muy bien diez
con trazo de lápiz rojo
y mi maestro rosarino.

El guardapolvo duro
las tablitas pegadas
y el olor a almidón.

Las kermeses en junio.
las procesiones del Sagrado Corazón.

Los Jueves de gala en Carnaval:
el Gran Baile Gran.

Mi pueblo: magia y realidad.
Mi pueblo: galera de mago
a la que echo mano para
armar mi historia.

(mayo 1994)

  



Primera Fila
Tarde de invierno. Acontecimiento en las calles de mi pueblo. Después de no sé cuánto..., tal vez sesenta, o setenta, o cien días viene el camioncito del cine.
¡Qué lindo!
-Mami, papi ¿Podemos ir al cine? ¡Vamos! ¡Den­le!
Ya se escucha en los altoparlantes “ESTA NOCHE CINE A LAS 21”.
Ya se oye música de fiesta.
No es un día cualquiera. Siento un cosquilleo, una inquietud, una sensación de vida.
Todo cambia, es como si al pueblo le hubieran inyectado entusiasmo.
Cambiarse, ponerse la mejor ropa -la única de salir-, abrir la caja de los zapatos y dejar volar ese peculiar olor a cuero encerrado y... ¡sacarlos!. ¡Los zapatos!. Elegidos en catálogos de Casa Vicenti o Casa Casals. Traídos por don Bruno Arana después de haberlos mirado y remirado, de haber consultado pre­cios y modelos. Esperar el ansiado viaje del comisio­nista y después... ¡Dios que no me aprieten! ¡Que me calcen bien!. ¡Si son chicos: me las aguanto; si son grandes: también!.
Y ahí están los zapatos bien guardaditos en la caja, esperando acontecimientos y quedándose chicos conolor a nuevo.
Mami junta pesitos, casi diría rejunta porque era volver a mirar donde ya habían hurgado sus manos esperanzadas, con la confiada idea de que Dios así como multiplicó panes quisiera multiplicar pesos ’No muchos, Dios, apenas que alcance para las entradas y algunas golosinas
El milagro se producía e íbamos, ellos también se permitían un placer en su monótona vida.
Lo lindo era llegar temprano y sentarse en la primera fila, cerca del chico con el que 4‘andábamos” o deseábamos 4'andar”.
La sábana blanca ya está bien tirante, las sillas de madera, duras, de esas plegables, ya bien ubicadas en el “Club Social y Deportivo Rueda”. La gente saludándose y haciéndose cargadas que yo no entendía pero que hacían reír a los mayores, y eso... era bueno.
Apretaditos, codo a codo rozándonos estamos riendo, sueltos, en la primera fila: José Eduardo, Alcira, Chichi, Monino, Estela, Norma, Susana. Por ahí algún gesto pícaro, un pellizco, un querer y un no querer apretones, un deseo secreto de contactos se mezclaban con un “no debe hacerse'’ que queríamos acallar.
Tirarse papelitos, convidarse pastillas de eucalip­to o caramelos ácidos con forma de gajitos de mandarina, hacerse bromas, reírse. .
...Bromas lindas de chicos o... bromas pesadas y crueles de chicos. Bromas que duelen y se recuerdan
pero que no se cuentan por no pasar de pavota.
Faltan pocos minutos para que apaguen la luz. Silbidos, chistidos, alertas. Ruidos que se silencian: ya va a empezar la cinta.
-¡Olga! ¡Olga! Andá a buscar aquel paquete de pastillas de José antes de que empiece la película, dale, ahí está. No seas sonsa ¡dale! ¡Al lado de la sábana!.
Yo me atrevo. Como no voy a ir si me lo piden a
mí.
Apagan la luz ¡Qué importa!. Me agacho, cinco, seis pasos y ya estoy de vuelta con el paquetito en la mano, presta a entregarlo.
Pero... algo pasó NO ESTA MI LUGAR. ¿Qué han hecho? ¿Por qué?. Se ríen. Se ríen Chichi, Alcira, Monino, José Eduardo, Norma, Estela, Irma, Ninino. Se ríen. Les brillan los ojos, los dientes. ¡ Se corrieron!. Fue una broma. ¡Me sacaron el lugar!.
-¡Eh, nena!. -¡Qué se sienten los chicos!. Me llegan voces. -Si, ya voy. ¿A dónde?. Despacio, aga­chada, queriendo hacerme tan chica hasta desaparecer, camino, llego a la punta, doy vuelta. No tengo lugar. ¿Qué hago Dios?. No veo nada, se me nubla la vista, pestañeo, pestañeo.
Alguien me alcanza una silla: -¿Qué te pasó nena?. -Nada, no es na...da.
Tan amargo es el trago que no tengo palabras.

¡Primera fila!. ¿Hasta cuándo tendré que esperarte?.

martes, 14 de febrero de 2017

Homenaje a Villa Constitución

Hoy es 14 de febrero y Villa Constitución celebra 159 años de su fecha fundacional. Como es tradicional Diario EL SUR presentó un suplemento especial dedicado a este aniversario, armado por mi compañera Soledad Zabala en base a la colaboración del profesor José Hugo Goicoechea.
Sumándome a la celebración y haciendo alarde de este trabajo de buceador de archivos, busqué los dos primeros suplementos que me tocó armar en mi primera etapa de Diario EL SUR, por entonces llamado Del Sur.
En 1998 tomé un cuadernillo de Santiago Lischetti con diversas historias de la ciudad y con el construí el primer suplemento. Allí además de la biografía del autor agregué un poema de Guildo Corres dedicado a Lischetti. Sin saberlo era un anticipo del siguiente trabajo.
En 1999 utilicé para el suplemento el libro de Guildo Corres "De mi pueblo y su gente", obra donde con prosa chispeante y pícara relata acontecimientos cotidianos protagonizados por personajes de Villa Constitución. Obra que prometo subir a este blog en su totalidad en algún momento no muy lejano.
Aquí comparto la introducción a ambos trabajos y las primeras páginas, a modo de recuerdo, en especial de Guildo y de Santiago, cuyas historias están también reflejadas en otras entradas de este blog, que espero hayan podido leer.

1998

Homenaje a la ciudad
El trabajo especial que compone esta edición de Diario del Sur fue elaborado por el historiador local Santiago Lischetti e integra de un cuadernillo titulado «Esquinas Villenses con historia- Notas históricas diversas», que el escritor presentara el año pasado en la VII Feria Regional del Libro.

En esta oportunidad -con anuencia del autor y de quien realizó el trabajo de impresión, Hugo Ghiselli-, Diario del Sur les acerca a sus lectores parte de este trabajo, el que está referido exclusivamente a la historia de nuestra ciudad. Desde ya nuestro agradecimiento a don Santiago y a Hugo Ghiselli por permitimos difundir este valioso material en homenaje a los 140 años de vida de Villa Constitución.

Breve biografía del Autor
Santiago Lischetti nació el 3 de setiembre de 1911 en Villa Constitución. Luego de graduarse en la Escuela Normal en 1.929, ejerció la docencia hasta jubilarse como director en 1957. En 1945 fueron editadas dos obras pedagógicas de su autoría: «Cincuenta temas de lenguaje de 2a grado, en versos, para la fijación de los conocimientos» y «Versos para mis niños».
Asimismo escribió cuatro libros: «Reseñas históricas de Villa Constitución en su Centenario», «Historia de Villa Constitución 1857 -1980», «Historia de Empalme V. Constitución 1890 -1982» y «Radiografía de Villa Constitución en Tres Placas». Por otra parte publicó más de treinta folletos de diversa temática completando su bibliografía con cuatro libros de poemas «Vibraciones* (1958), «Pétalos dispersos» 1975, «Manantial» 1992 y «Sonetos» 1996 y con otros cinco acerca de «Villa Constitución anecdótica y pintoresca». Actualmente se encuentra preparando un nuevo trabajo, complementario del que aquí se publica, con la reseña histórica de otras esquinas importantes de la ciudad, el que se presentará en el transcurso del presente año.
Entre otros muchos reconocimientos obtenidos a lo largo de su prolífica labor, en 1958 en Rosario, un jurado compuesto por importantes personalidades premió el «Himno a Villa Constitución» con letra de su autoría y música del maestro Mateo Papávero, en concurso patrocinado por la Subcomisión de Cultura del Centenario.
En tanto, el 6 de febrero de 1959 fundó y luego organizó; el Museo Histórico y Regional que dirigió hasta 1988, obra a la que, por ordenanza municipal del 11 de marzo de 1988, se le impuso su nombre.
El 29 de mayo de 1982 fue incorporado como miembro de número a la sociedad de Historia de Rosario.
En junio de 1983 obtuvo el Segundo Premio de Poesía en el certamen sobre Poesía, Cuento y Narrativa para autores locales patrocinado por la Dirección Municipal de Cultura y, en diciembre de 1985, el Primer Premio en Cuento, en certamen de igual naturaleza y patrocinio que el anterior y con jurados constituidos por destacadas figuras del quehacer literario de las ciudades de Rosario, Santa fe y Corrientes.

Homenaje
Este es el hombre que cantó a mi pueblo con la
magia del verso y la palabra,
el que vistió a la novia de su barrio
con poemas de rosas y destellos.
El que robó a la noche el terciopelo
 discreto de su lírico ropaje
para adornar con un cendal de amores
sus plazas y sus calles,
Este es el hombre que historió a mi pueblo,
que lo envolvió en su lira
y se adentró en los hitos del pasado;
el buceador de notas escondidas,
el tenaz y seguro batelero
que recorrió los numerosos meandros
y pulsó los ancestros liminares
de nuestro alumbramiento.
Nunca habrán de olvidarte
los que vendrán mañana.
Los furtivos y azules hontanares
 esplegarán su manantial de ausencias
para recordarte.
Santiago Lischetti:
corazón de Lirio y alma de labriego.
¡Tú eres él hombre que cantó a mi pueblo!

Guildo B. Corres

(1916 -1993)


1999

De mi pueblo y su gente
En octubre de 1990 la por entonces Secretaría de Comunicación Social de la municipalidad, a través de su Dirección de Cultura, publicaba una recopilación de cuentos y relatos del escritor local Guildo Corres (1916-. 1993) reunidos bajo el título «De mi pueblo , y de su gente». Un año más tarde este ejemplar era presentado por el mismo autor en la  «Primera Feria Regional del Libro», realizada en aquel momento en las instalaciones del Banco Provincial de Santa Fe.
Hoy cuando transcurrieron poco más de cinco años de la muerte de Guildo y estamos en vísperas de un nuevo aniversario de nuestra ciudad. Diario del Sur, quiere rescatar de su injusto olvido algunos de los textos que integran esa antología. En parte como merecido . homenaje al autor, pero a la vez porque a través de las historias cotidianas, sencillas, tragicómicas o curiosas que relatan nos permiten vislumbrar los aspectos socio económicos de un pueblo o de una ciudad -depende de la época- marcados por características propias.
A través de sus relatos Guildo nos acerca a personajes y situaciones que parecen extraídos de los sainetes de tas primeras décadas del siglo pero que en realidad formaron parte de la fluctuante historia de Villa Constitución. Sus muchas desventuras y pequeñas alegrías amalgamaron parte del camino que recorrió nuestra comunidad, ellas permiten acercarnos a un pasado, no tan lejano, y reconocernos en esa picaresca forma de interpretar la vida tan típica de nuestro pueblo.
Ariel Gómez

Sobre el autor
Guildo Corres nació en nuestra ciudad el 24 de octubre de 1916 y falleció el 18 de octubre de 1993. El 16 de octubre de 1998 (Diario del Sur N° 214) lo recordábamos reproduciendo en la página dedicada al «Personaje de la semana» un reportaje hasta entonces inédito realizado poco antes de su muerte. En la introducción a esa nota señalábamos: «Periodista, poeta, bohemio, Guildo recuperó en sus escritos y en sus charlas (volcadas en radio y televisión) buena parte de la historia suburbial de Villa Constitución, el Barrio Chino, malevos y prostitutas, anarquistas, obreros y estibadores, y toda una serie de seres que padecen la miseria cotidiana se dieron cita en sus textos. Autor de «Mi Pueblo y de su Gente», «Poemas de la ciudad», «Los que se fueron», «La Brocha y la Tea» (Historia de la FORA en Villa Constitución) y su último libro de poemas «Del ayer villero, paisajes y personajes», conforman parte de su producción literaria».
Fuera del ámbito literario Guildo Corres  fue en primer término docente, egresado como de la Escuela Normal; obrero metalúrgico y además concejal en el período 73-76.


A MANERA DE PROLOGO

Los pueblos y ciudades, tal como ocurre con los países y regiones sienten el íntimo anhelo de recopilar su historia.

Mas, esa palabra, historia, encierra dentro de su simpleza etimológica múltiples aspectos relacionados con el devenir de la existencia en cada comunidad. Y no es nuestro propósito entrar en las connotaciones típicamente literarias que hacen a los sucesos ocurridos. La secuencia cronológica es la fachada oficial (digámoslo así), basada en obras oficiales, descubrimientos, inauguraciones, fundaciones y todo otro suceso que tenga directamente relación con aspectos fundacionales, etnográficos o urbanísticos.
Nuestro propósito es otro. No vamos a referenciar a la ciudad. Vamos a evocar a los hombres y mujeres que la hicieron, los que lucharon en ella y por ella, los que transitaron por las calles de tierra del pueblo viejo y que en estos tiempos son apenas una cruz olvidada o una lápida de desvaida inscripción en un rincón de nuestro cementerio.
Para ellos son dedicadas estas narraciones y por eso estos apuntes tienen como meta principal la presentación de esas figuras del ayer que coadyudaron a su crecimiento con todas sus vivencias y sus particulares rasgos, con toda simpleza y con total realismo.
Quien esto escribe los conoció casi a todos. Los he rescatado del pasado, trayéndolos de nuevo a la vida bajo el mágico influjo de la palabra escrita, para rescatarlos del tiempo que inexorablemente los va sepultando en cendales de olvido.
Cada una de las figuras que aparecen en estas páginas le dio al Villa Constitución de ayer la simpatía de su vigencia y la gracia de su personalidad. Llegan a horcajadas de la anécdota pintoresca, algunas con perfiles familiares o dibujados (¿por qué no?), en la gracia de sus modalidades personales, en su pintoresquismo al hablar, en sus insultos y en sus palabrotas, o en las líneas sensacionalistas de la crónica policial, en el chismorreo de algunos de aquellos pintorescos conventillos ya difuntos o entreverados en la pasión de un gran cariño, de un amor que fue la comidilla de aquellos tiempos. O transitaron por el mundo del arte popular donde asomaron algunos locos que después fueron famosos, alternando con la gran mayoría de la cual solamente quedó la sombra de su bohemia. Antes de cerrar estas palabras de presentación dejamos presente nuestra imperecedera gratitud a las autoridades locales y muy especialmente a su Director de Cultura, señor De Pego, por su decidida colaboración para hacer llegar al gran público estas sentidas viñetas plasmadas por el sentimiento popular.
Y ahora, ¡arriba el telón!. Que hablen los personajes.
Guildo Corres  5-9-90

viernes, 10 de febrero de 2017

Luis Capriotti y los barriletes

En esta tarea de pesquisa de archivos que me he dado para luego poder volcar mis hallazgos en el blog, encontré otro escrito del maestro Luís Capriotti, que al igual que varios de los anteriores tiene por ámbito de acción -y reflexión- la ya desaparecida pizzería del "Colorado" José Luis Ricci: "La vieja Casosa" (ante El Colonial), situada por ese entonces en la esquina este de Av. San Martín y Córdoba. 
Mismo ámbito y algunos de los mismos personajes de relatos anteriores.
Este texto, dedicado a los barriletes fue publicado en la contratapa del Nº 63 del semanario Tiempo, del viernes 17 de julio de 1992. Desde allí nos vuelve a hablar Luis Capriotti. (La caricatura es de Gustavo Lelli)




Guarda que colea

Fue el viernes. Los viernes siempre se dice... “Gracias a Dios que es viernes”. El salón VIP del colorado Ricci refulgía el albo de sus manteles (como diría un poeta de aquellos... de aquellos que no coman en lo del Colorado!), estábamos como cansados, por la semana densa, por los números, por las respectivas esposas, amantes o buenas amigas, por la huelga docente, por la úlcera, por los infinitos medios truchos que buscan publicidad, por el crédito, o porque uno ya no tiene veinte años. .. qué carajo... !
Y a pesar de superar ampliamente los felices veinte, se comía muy bien...
El gerente, el petiso medio mundo, Sandro Panza y el que suscribe que insistía en hablar de la liberación femenina, el rol de la mujer y otras sutilezas por el estilo, que eran aburridamente acogidas por los presentes vestidos de viernes hasta el alma.
“El sábado hice un barrilete por primera vez en mi vida”, dijo el gerente. Provocó tal impacto que hasta el petiso imparable, paró. "Conseguí las cañas y el papel. La cola de tela me la dio una señora que fabrica buzos", silencio inusual, aún siendo viernes. "Como no estaban mi señora ni los pibes, trabajé tranquilo toda la mañana. Tenía los colores de Racing y forma de estrella. De lindo ¡Lo remontamos en el campo!...”
Silencio. Ni siquiera cortado por el petiso que volaba sobre algún remoto barrilete con los colores de Boca sobre los chatos techos de J. B. Molina.
“Como la gocé. Corríamos tanto ¡Después lo atamos y quedó hasta la tardecita, volando tranquilo, tranquilo". Sandro Panza repitió por lo bajo: Tranquilo... tranquilo: Mi viejo nunca me enseñó a hacer barriletes... Pobre viejo, a lo mejor no tenía tiempo.
“Yo gané un concurso en Molina. Fue el que más alto llegó”, rememoró embelesado el petiso. “Claro, síndrome de enano", acotó al pasar uno de la fauna.
“En Rosario, los remontábamos en los baldíos del sur, cuando todavía era el verdadero sur, sin villas, miedos ni peligros...”, tiró de la mesa de al lado, el vendedor de cubiertas al que todos llamamos viernes porque es el único día que come en lo del Colo. Cuál será su nombre?.
"Traé un poco de hielo", dijo Sandro Panza y se cortó la magia.
Y me quedé pensando. Guarda que colea nuestra posibilidad de jugar. Y los otros seguían charlando. Sandro Panza impactó al declarar que los barriletes los inventaron los chinos para divertirse los muy grandotes y no precisamente los chinitos... Alguien preguntaba al Colorado si en Estados Unidos se venden en los supermercados. Un señor desconocido de campera gris mostraba tácticas infalibles para que no colee el aparatejo redondo, con forma de estrella, con colores de River, San Lorenzo o de papel de diario...
Y de a poco, se fueron yendo todos de la mesa. Quedé solo con los manchados manteles albos del salón VIP. Tal vez uno esté metiéndose en el viernes de su vida. Tal vez llegó el momento de juntar caña, papel (engrudo ya no se usa), atar trapitos para la cota... y después a volar lo más alto posible, antes que llegue la noche, pero eso sí, habrá que cuidar que no colee.  

 “Cóbrame Colorado..."

martes, 31 de enero de 2017

Nazareno Porfiri, el creador de Confitería Yuly

El 31 de diciembre de 2016 cerró un emblema de Villa Constitución: Confitería Yuly. Las notas publicadas en Diario EL SUR provocaron una catarata de mensajes en las redes sociales del medio demostrando el fuerte arraigo de este comercio en el imaginario popular. (Cierra Yuly, un adiós de aromas y sabores) (El cierre de Yuly hizo explotar las redes sociales con emotivos mensajes).
Sin recordar que alguna vez hice Personaje de la Semana al creador de este negocio, Nazareno Porfiri, buscando un material para otra nota, di en los archivos de Diario EL SUR con la edición del viernes 8 de septiembre de 2000, y allí estaba: Nazareno Porfiri, hablándome desde el pasado de su querida Confitería Yuly. Comparto con Uds. este material para perdurar en la memoria colectiva este pedazo de la historia villense.

Una historia de dulzura
Antes de su llegada a Villa, las masas finas y confituras eran un manjar casi inaccesible al común de la gente ya que no existía un comercio especializado en su venta. Por eso Nazareno Porfiri se empecinó en darle a la ciudad una gran confitería y lo consiguió. Hoy, casi cincuenta años después, su emprendimiento continua vigente y es una de las marcas clásicas de nuestra ciudad.

Hijo de inmigrantes
Los padres de Nazareno Porfiri eran inmigrantes italianos que se radicaron en Acebal, donde nació el 17 de enero de 1919, uno más de la decena de hijos del matrimonio. Con el tiempo abrazó el oficio de panadero y se radicó en Al corta. Hasta que en octubre de 1949 aceptó el desafío de un amigo y llegó a Villa Constitución para poner una confitería.
"El 17 de octubre de 1949 llegué a Villa en tren, con una camita, un colchón y un calentador, al tún tún. Vine solo y soltero. Vine porque las confituras eran muy aceptadas y todos decían que hacía falta una confitería. Yo tenía un amigo, un tal Bigiano que tenía relojería, que me dijo: -No hay nadie que haga masas, por qué no te venís. Y yo decidí vender la panadería que tenía en Alcorta y vine».
Pese a ello era difícil conseguir un lugar para la futura confitería, -me encontré con el papá de (Pedro) Sala y me dijo: -Es más fácil I comprar un billete y sacar la grande que conseguir un local». Pero empecinado, le echó el el ojo a uno ubicado en San Martín casi Salta «donde había un negocio de compostura del calzado; y lo seguí, y lo seguí e insistí tanto que lo conseguí. El tipo, con el dinero que le di se compró una casa». I

Los primeros
En sus comienzos «traía masas de San Nicolás, en aquel entonces en Villa existía sólo el barrio Talleres». Existía «un competidor que traía masas de Rosario, estaba en la galería Santa Lucía, que eran bastante fuleritas, pero las de San Nicolás eran muy buenas. Entonces Cilsa tenía como 500 empleadas, cuando cobraban la quincena barrían con lo que había y nos faltaba siempre mercadería».
A su llegada a Villa «tenía 10 años en el oficio de panadero, pero no el sector confituras. Después hice un hornito, en el que cabían cuatro latas, y hacía facturas a la hora de la siesta o de noche. A los seis meses vino otro hermano e hicimos otros hornos y empezamos a organizamos distinto, trajimos un confitero de Rosario, y empezamos a hacer tortas para novias. Imagínese que éramos los únicos que por entonces trabajábamos en ese rubro». Así, en 1951, nació la confitería «Yuly», «quería un nombre corto porque si era largo era mucho más trabajo, para el letrero, para todo. Busqué un nombre corto, y se me dio por decir 'Yuly' y seguí con él, por aquel entonces Yuly era único, y estaba por la nubes (en ventas), pero ahora hay tanta competencia que han cambiado las cosas».

Una Villa floreciente
Desde 1951 permaneció al frente del negocio por veinte años. «Estuve desde el 51 hasta el 71, era el encargado, de las 4 a las 8 iba a la cuadra a trabajar, después de las 8 a atender el negocio, así que llevaba como quince horas de trabajo por día. Cuando caían los feriados había mucho más trabajo que los días de semana; cuando llegaba fin de mes, que la gente cobraba no dábamos abasto. En esa época Acindar se estaba montando, imagínese: trabajaba el elevador, Cilsa, había una fábrica de durmientes, habla varios negocios más, y ahora la Junta de Granos no trabaja más, Cilsa no trabaja más, así que se ha vuelto para atrás... Pero hubo una época muy buena».
En esos días florecientes «la juventud de los pueblos vecinos se venía toda para Villa» y entonces -la confitería Yuly estaba por las nubes, teníamos mucho trabajo. Los días domingos teníamos que estar en el mostrador de tres a cuatro personas y se hacían como cien latas de facturas, a la tardecita llegábamos a hacer hasta cien, ciento veinte pizzas, cuando nadie hacía pizzas».
Asegura que «se trabaja hasta las diez de la noche, ahora cambió todo,- pero entonces perdimos de progresar más por falta de mercadería, porque no se daba abasto».

Época gloriosa
La confitería crecía pero la demanda se multiplicaba «con decirle que con las tortas, cuando había fiesta, por ejemplo la primera comunión, hemos puesto tortas hasta arriba de la cama porque no había donde ponerlas. Recuerdo que mi hijo tenía cinco o seis años y nos descuidamos, y fue a manosearlas y deshizo varias tortas, el decorado».
Era "todo muy distinto, Villa hizo como una explosión y se vino abajo; cuando paró el elevador, Cilsa, todo eso, quedaron muchos desocupados», dice con tristeza. Trae el recuerdo entonces «de cuando los camiones con cereal invadían el pueblo y la gente se quejaba porque le tapaban el garage o le ensuciaban. Qué cosa...".

Le duele la falta de trabajo y de oportunidades para los jóvenes de hoy, sobre todo porque siempre fue un luchador. "Empecé con un sacrificio, no paraba», recuerda y «cuando el negocio estaba cerrado me dedicaba a ponerlo en condiciones, colocarle estanterías. Compré una estantería que había sacado la tienda 'La Liquidadora' (entonces sita en Rivadavia e Irigoyen), era inmensa. Le dije al papá de los Moreno si no tenía una estantería para vender, y con la pipa en la boca -tenía siempre la pipita en la boca- me dijo que la fuera a buscar. Vine con un chasis y no la pude cargar de lo grande y me la vendió por una bicoca».

martes, 22 de noviembre de 2016

Sentires pueblerinos

En este mismo blog, hace unas semanas atrás compartí el prólogo que escribí para el libro de Mario Carrillo "Los amores del Sr. Comisario" que se presentó el 23 de septiembre de este año.
Ahora me permito compartir otro prólogo, escrito en el año 1998 para el libro "Sentires Pueblerinos" de Miguel Catalá (del cual ya hablé en entradas anteriores) y que vio la luz un año después. No voy a extenderme sobre esta obra porque su sentido se pone de manifiesto en mis palabras y en las del propio Catalá.

Viajemos en el tiempo 17 años atrás.


SENTIRES PUEBLERINOS Y EL PROYECTO «HUELLAS»
Habitante incontinuo pero persistente de cada uno de los pueblos y ciudades donde se empecina, entre otras cosas tan importantes, en luchar contra el analfabetismo de fin de siglo, sembrar proyectos y combatir distancias, este Buchardino (si es que se dice asi) también es Rosarino, Villense, Alcortense y Paceño (en todos los casos con mayúsculas).
Es que Miguel Cítala, ese barbudo, que arroja las palabras sobre la mesa y las caras con su vozarrón desinhibido y sincero, tiene la habilidad innata de retratar con sutil precisión los rasgos esenciales y estructurales que conforman la identidad de cada lugar. Sus poemas no son simples descripciones de un paisaje o un nostálgico vistazo a un tiempo dorado y no tan lejano. Son detalladas radiografías que nos muestran como somos por dentro, y el somos incluye tanto al individuo como a su pueblo.
Como buen habitante de esta pampa gringa (se me antoja que en otra tierra no podría germinar como acá) Catalá siembra. Catalá cosecha. Y cada año va arando un campo más grande. A veces los terrones son más duros pero siempre encuentra tierra fértil y, cantando, siembra y siembra. Valga esta metáfora agrícola para sintetizar la labor que se ha impuesto, la de unir en un mismo proyecto cultural, que se expresa en la revista HUELLAS, a los artistas de las localidades mencionadas al comienzo, como así también de otros pueblos de la región. No es urea sencilla, las distancias son cortas para el arte peto, a veces, no hay medios de transporte regulares que unan a las distintas comunidades. Y allí, no obstante, allí va Catalá montado en sus poemas y en su tozudez a impulsar la comunicación.
También es justo reconocer que él, no está solo en el trabajo, producto de su siembra, hay otros colonos de las palabras que lo acompañan.
Sin duda alguna pronto vendrán libros que reúnan en un mismo espacio editorial a los escritores de la región. Hoy, como parte del proyecto en marcha, la región se encuentra reunida en la expresión poética de un mismo escritor: Miguel Catalá. Por eso, mientras esperamos el feliz alumbramiento del libro común, bien vale la pena que vayamos conociendo los lugares de origen - y otros que tienen que ver con la historia. personal de Catató- que él, con precisión de artista plástico, de artista bah, pinta y re-construye en estos poemas que ustedes están a punto de leer.

Pero recuerden, este libro debe ser leído como un anticipo de lo que vendrá. Este libro no es una instancia más en la vida de un escritor. Es el inicio de un proyecto. Estos poemas son las primeras espigas, la gran cosecha está por llegar.

Ariel Gómez.

Un lluvioso mediodía villense de mayo de 1998, era el 23.



SENTIRES PUEBLERINOS

Carta a los lectores:
Me crié en esa frontera irremediable entre el campo y la ciudad que son lo* pueblos de la pampa, donde conviven personajes cuya alma desborda de sus cuerpos y en forma de sonrisa permanente o de lágrima oportuna se esparce por las calles cotidianas, con necios cuyo exclusivo interés por el dinero agrede hasta al perfume inocente y salvaje de la flor; donde los chicos de gomera al cuello aprenden que el amor a la naturaleza y la ecología revolucionaria, son mucho más que la prohibición de interrumpir de un piedrazo, bien puesto, el postrer vuelo de un gorrión; donde las dictaduras no se detienen a ejecutar sus crímenes y las democracias siempre parecen tiranías y/o caprichos oficialistas, al menos pata la verborragia opositora en la panadería, en la verdulería , la esquina o el boliche.
Pueblos de los que el último tren, en el último viaje, se llevo también las vías y la alegría de compartir sonrisas y saludos con rostros desconocidos, siempre desconocidos, en esa especie de tertulia ocasional del andén de la estación.
Esa condición de pueblerino, de fronterizo si se quiere, mitad pionero de un territorio aún por conquistar y mitad paria del progreso conquistador, me trasciende y atraviesa mi discurso, todo mi discurso, donde quiera que lo escriba o lo pronuncie.
Con estos poemas, que considero una especie de homenaje, de agasajo a los pueblos y su gente, pretendo transmitir algo distinto del bucolismo y distinto también de la complicidad que suelen imbuir a las obras de ese estilo.
Se trata más bien de una mirada alegórica, si es posible un posicionamiento semejante ante la vida simple (más de simplicidad que de simpleza) de los pequeños pueblos de nuestras pampas.
Los decires y mensajes de cada poema testimonian una versión involucrada de constancias de las que hablan. Como autor, asumo ese involucre y no intento 01 pretendo conservar falsas distancias. Ello sería sencillamente deshonesto.

Miguel Catalá.



martes, 8 de noviembre de 2016

Luis Capriotti y las mariposas

Con un invalorable aporte del artista plástico y docente, Fernando Ríos, retomó en este blog la tarea de rescatar los escritos que Luis Capriotti fue dejando a lo largo de su demasiada corta vida. 
Fernando fue otro de los tantos amigos de este maestro de la cultura e incluso aparece mencionado en algunos de los textos de Luis que se encuentran en entradas anteriores del blog.
Fernando recuperó un poema de Luis que aquí comparto y acompaño con una de las últimas fotos que le tomé.

Espero que los disfruten. 



INSTRUCCIONES PARA 
CAZAR MARIPOSAS.


Para cazar mariposas sin problemas tendrás varias posibilidades:
Ø  Una siesta de verano de los años 50 (después de un chaparrón nocturno). Bajo el sol implacable tomarás una rama de sauce (tranquilo, todavía no existe el término ecología) y aplastarás a la vera de las zanjas bellas mariposas lecheras (blancas con extraños dibujos grises que anuncian la muerte).

Ø  Si eres viejo en esa época (30 o 40 años) escucharas “Pobre Mariposa” en una vitrola a cuerda y serás solamente peronista o antiperonista.


Ø  Durante una cena (tíos invitados) hablarán de una mujer que “se dio a la vida”, tú seguirás comiendo sin levantar la vista cuando tu tía Magnolia diga: - “Es una mariposa de la noche” – pensarás lo lindo que debe ser dedicarse a la vida y vivirla plenamente.

Ø  Tomarás (durante la década del 70) infinitos herbicidas prohibidos en casi todo el mundo y matarás mariposas y personas. Recordarás “las mariposas no cumplen años” y matarás poetas y pintores.


Ø  En la década de los 90 retomarás como símbolo la mariposa (tan fácil de ser atravesada por el alfiler del represor) y te expresarás libremente dibujando o pintando.

Ø  Cuídate mariposa artista de las ramas de sauce (ahora prohibidas).


Octubre 98.

Luis Capriotti

viernes, 7 de octubre de 2016

Recuerdos de Don Santiago

El 5 de octubre se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de Santiago Lischetti, ocurrido en el año 2007 a la edad de 96 años.
Por tal motivo recupero del archivo el reportaje realizado para la sección El Personaje de la Semana publicado el 1º de octubre de 1999 en el Diario EL SUR (por entonces se llamaba Del Sur).
En este diálogo busqué mostrar un costado más personal e íntimo de alguien a quien siempre se lo consultaba sobre la historia de Villa Constitución o por su labor docente, pero poco sobre su propia vida. Tengo la satisfacción que me obsequiara varias de sus obras, material ineludible para mi trabajo periodístico.



Recetas para  una larga vida

El pasado 5 de setiembre (de 1999) cumplió 88 años, a lo largo de ellos Santiago Lischeiti construyó una trayectoria en base a su trabajo constante, sea como docente, historiador o poeta, sin mencionar su participación en las comisiones directivas de casi todos las instituciones de la ciudad.

 En plenitud
"Me felicito de estar pleno en cuanto a la mente, tengo las bisagras oxidadas -como digo siempre- porque tengo un poco de artrosis en las rodillas que no me impide trasladarme a donde quiero», comienza diciendo Santiago Lischetti haciendo gala de su característica locuacidad que permanece intacta con 88 años recién cumplidos.
Asegura estar «completamente sano» y «lúcido» y se enorgullece de su memoria. Al respecto cuenta una anécdota reciente protagonizada frente a unas visitas a «las que les dije: -Les voy a nombrar treinta zarzuelas y les voy a nombrar treinta óperas, y les voy a decir la parte de cada zarzuela y de cada ópera, y se las puedo tararear, etc.. etc. Y se quedaron asombrados... Todo lo que me agrada, rápidamente lo capto y lo guardo».

Receta de vida
 Para llegar a los 88 años en plenitud Lischetti afirma que existen «recetas». En primer lugar enumera los genes «y después el sistema de vida que cada uno lleva. Mi madre tuvo una salud de hierro, murió a los ochenta años por haberse quebrado la cadera y por haberla tenido dos meses acostada mirando el techo, con toda su dentadura, con toda su lucidez, una maravilla de salud, jamás tuvo un resfriado. Mi padre todo lo inverso».
La longevidad, una especie de herencia familiar, en el caso de don Santiago se ve potenciada por «haber permanecido soltero. La familia es un regalo de Dios, no cabe duda, cuando sale buena. Tanto la esposa como los hijos, pero la familia es una carga, terriblemente pesada, sobre todo para el que no tiene recursos económicos para que todo se le haga fácil. Es un sacrificio permanente, criarlos, conducirlos y darles luego un estudio, una capacidad del nivel que sea para que ubiquen en la vida... Y los padres se mueren sirviendo a los hijos, y si no es a los hijos, es a los nietos».

Lo que mata es el estrés
A estos ingredientes debe sumársele que no conoce «un resfrío o la gripe, ni conozco ningún tipo de dolencia, sacando ahora este inconveniente de la artrosis, que tampoco la tomo en cuenta». El otro elemento esencial es el no haber tenido nunca «problemas económicos, es decir no estuve nunca estresado, Porque es el estrés el que mata». «Yo siempre dispuse de mi tiempo, de mi dinero, como he querido. He viajado por todo el mundo, he estudiado lo que he querido y he hecho lo que me ha gustado. Y he ayudado de paso a los demás, también», dice sin modestia pero sin jactancia.
Esa situación aliviada le permitió dedicarse de lleno a la investigación historiográfica, «por ejemplo, este libro grande (Historia de Villa Constitución 1857-1980) me llevó nueve o diez años. Me iba a Santa Fe... para ir me levantaba a las cuatro de la mañana, llegaba más o menos a los ocho y media, nueve y me sumergía en los archivos... Y me quedaba una semana en los hoteles de Santa Fe o en la casa de una tía mía en Rosario».

Años entre libros
La pasión por la historia «en mí y en muchísima gente» nace «porque a mí toda la vida me apasionó el pasado. Ese tiempo que uno no ha transitado. Me apasionó el pasado y los papeles amarillos». Recuerda que esa pasión lo llevó «a la catedral de San Nicolás a averiguar la exactitud de esa señora, Ruperta Rodríguez, que murió en Villa en la esquina de 14 de Febrero y General López, de 111 años de edad. Había nacido tres años después del pronunciamiento de Tucumán».
Allí se encontró con libros donde constan «los fallecimientos de San Nicolás durante las invasiones inglesas». Y así «me he pasado años enteros de mi vida en ese placer de sumergirme y penetrar en ese mundo ignorado de pasado». Además, «cuando fui secretario de gobierno de la municipalidad, en los momentos que tenía libre pedía que me trajeran los libros de las instituciones».

Las ventajas de la mesura
 Volviendo a las recetas para una vida longeva, Santiago manifiesta: «Yo me he cuidado del tabaco, porque el filtro o el tabaco que sea, se impregna la saliva de nicotina y eso va a la sangre. Siempre me resistí a que el cigarrillo me domine». Además «no me he excedido con el alcohol para nada; soy un enamorado de las tisanas y de los yuyos. He comido de todo, y me gusta la alta y la buena cocina, y la buena bebida, pero todo mesurado. Jamás abusé de los picantes, todo lo que pudiera ser irritante nunca me gustó». Pese a «haber tenido rabietas como todo el mundo», aprendió «a tomar las cosas como venían y jamás me he estresado o preocupado».

La brevedad de la existencia
«Tengo 88 años de vida feliz, y lo que me duele, es precisamente que he llegado a los 88 y quisiera vivir otros 88», dice resignado. «La vida, siempre he dicho, es una enorme inutilidad, porque la vida es un paseo por la tierra, nada más. Y como todo paseo tiene un principio y un final, abstracción hecha de cómo se ha vivido». Reafirmado esta filosofía don Santiago cita un adagio latino que dice: «La vida es breve y la labor es larga. No vivimos nada para lo que hay que aprender y hacer... ¡Yo tendría tanto que escribir y tanto que hacer!".

Maestro rural
Desde 1929 y hasta 1957, momento en que se jubiló como director, Santiago Lischetti ejerció como docente, fundamentalmente en escuelas rurales. «Otro de los tiempos felices», señala. Pese a que el padre deseaba que siguiera en el negocio familiar, un gran almacén, eligió la docencia. «Y toda mi vida, hasta hoy, mi pasión fue enseñar. Veintidós años ejercí la docencia en escuelas rurales -continúa-, me inicié como director en Theobald por eso lo quiero tanto".

BREVE BIOGRAFIA

Hasta aquí el reportaje del año 1999. Comparto ahora algunos datos sobre la prolífica producción y actividad de Lischetti, aportados por el periodista Mario Carrillo a través de sus efemérides que publica diariamente en su Facebook. (www.facebook.com/marioalberto.carrillovillamayor?)
05-10-2007 – Muere Santiago Lischetti: En la madrugada de ese día fallece el docente, historiador y Ciudadano Ilustre de Villa Constitución, don Santiago Lischetti; tenía 96 años. En su homenaje, y por haber sido el impulsor de su formación, se le colocó su nombre al Museo Municipal Histórico y Regional de Villa Constitución (creado el 6 de febrero de 1959)
tras largas jornadas de investigación en la capital provincial y en Rosario escribió sus obras historiográficas esenciales: “Reseñas históricas de Villa Constitución en su Centenario”, “Historia de Villa Constitución 1857-1980”, “Historia de Empalme Villa Constitución 1890-1982” y “Radiografía de Villa Constitución en tres placas”. A ellos hay que agregarles sus cinco libros “Villa Constitución anecdótica y pintoresca” y gran cantidad de folletos que recogen la historia de instituciones y lugares de la ciudad. Al margen de la historia, previamente publicó “Cincuenta temas de lenguaje de 2º grado, en versos para la fijación de los conocimientos” y “Versos para mis niños”, material que fue utilizado por las escuelas de la zona. En cuanto a su obra literaria caben destacarse “Vibraciones”, “Pétalos dispersos”, “Sonetos” y “Antología poética” como así también la letra del “Himno a Villa Constitución” (con música de Mateo Papávero) compuesto con motivo de conmemorarse el centenario de la ciudad. Su labor como historiador le valió ser aceptado como miembro de la Sociedad de Historia de Rosario. Pero seguramente su obra más conocida es la fundación, el 6 de febrero de 1959, del museo que lleva su nombre.
Vivir haciendo: Además participó activamente en la vida de casi todas las instituciones de la ciudad y en plano oficial fue Secretario de Gobierno y Director de Cultura de la Municipalidad (1955 y 1960) y subsecretario del Concejo Municipal (1973 a 1975). Asimismo no hubo medio de comunicación que no lo tuviera como colaborador.

ACLARACION
A Santiago Lischetti se le critica que en su escritos no se aborden los conflictos y movilizaciones populares que dieron origen al Villazo del 16 de marzo de 1974 y la posterior represión del 20 de marzo de 1975.
Al respecto, en su libro "Radiografía de Villa Constitución en tres placas", relata algunos sucesos que le tocó vivir en esa época y previamente señala (ps. 95 y 96):


"1974. Este año está signado por graves acontecimientos que conmueven al país y, entre nosotros transcurren movimientos de protesta de los obre ros metalúrgicos al que se adhiere algún otro gremio de la ciudad, realizando marchas por calle San Martín y muy nutridas tanto corno encendidas concentraciones en nuestra plaza central con pancartas y oradores que señalan las distintas motivaciones que han provocado actitudes masivas de los trabajado res. Se vive un clima tenso. Nadie sabe bien, a ciencia cierta, qué está ocurriendo. La lucha antisubversiva cubre el país y, nuestra ciudad entra en la serie de comunidades víctima de hechos desagradables y luctuosos que con mueven la tranquilidad de sus hogares. Villa es catalogada oficialmente como de "importante foco sedicioso" y nuestro nombre, en el sitio del país en que sea visto y fundamentalmente en las chapas de los automotores es sinónimo de "tirabombas" generando temor, incomunicación, recelo y recogimiento de la gente en todos los niveles. El contexto general de este estado de cosas, desde su génesis a su extinción, configura un inmenso panorama de causas, situaciones y demás, imposible de narrar cabalmente en un orden cronológico de sucesos y motivaciones que tuvieron en vilo a la Nación duran te casi un lustro. Resulta por lo tanto difícil escribir sobre este período sombrío de nuestra historia contemporánea, exponiendo incluso opiniones y conclusiones. Es tarea de tiempo, labor de un equipo plural, investigativo, que llegue a conocer profundamente hasta donde sea posible todo el proceso de causas y efectos y no, por lo tanto, el trabajo de una sola persona como es el caso del que esto escribe que no es un historiador del ámbito nacional, sino únicamente un compilador-narrador de las cosas de su pago natal, dicho todo esto en relación a habérsele señalado la ausencia en sus libros y cuadernos del tratamiento del tema en las tres facetas configuradas por la subversión, la represión y lo que se ha dado en llamar TERRORISMO DE ESTADO".

"La Casa", un relato sobre la pandemia de Covid 19

En la entrada anterior de este blog conté que 2021 participé con dos obras del "22º Encuentro Provincial de Poetas y Narradores" e...