martes, 11 de octubre de 2011

Gesto solidario para destacar

Nota publicada en la edición de este martes de Diario El Sur

Tiene 113 años y vive en un pueblito de Misiones 
 Villense colabora para reconstruir la casa 
de la mujer más vieja de la Argentina 
Organizando la Marcha Nacional Campesina Luis Celis se enteró de la existencia de María, la mujer más longeva del país. Supo también que vivía en una situación de extrema precariedad y decidió organizar una campaña para mejorar la calidad de sus últimos años de vida. A la vez está propiciando la puesta en marcha de una cooperativa para procesar mandioca en un pueblo cercano. 

Bernardo de Irigoyen es una pequeña localidad de la provincia de Misiones que, entre sus particularidades, exhibe dos que la destacan: es la ciudad más oriental de la Argentina y habita en ella María, que con sus 113 años es la mujer de mayor edad de nuestro país. Y junto a ella se encuentra un villense, Luis “Licho” Celis, que se embarcó en el tarea de ayudarla a reconstruir su humilde vivienda. Llegó hasta allí por azar pero entendió que ello formaba parte de su derrotero solidario. Cabe recordar que en nuestra ciudad fue el representante del Movimiento de Solidaridad con Cuba además de militante del Partido Comunista. 

“Seguimos trabajando con la solidaridad en todo sentido, no solamente con Cuba sino con todos los compañeros que tienen alguna problemática”, explicó Celis a Diario EL SUR. Con ese fin “nos reunimos un grupo de personas con la idea de estar en diferentes lugares del país y así ayudamos a comunidades originarias, pequeños productores”, detalló. El proyecto lo llevó a Bernardo de Irigoyen donde colabora “con una pequeña comunidad campesina y con la mujer más viejita de la Argentina”. Para iniciar su trabajos solidario “buscamos un punto, así lo hicimos en Chacho, Formosa, Salta, Corrientes, Entre Rio; en otros lados de Misiones donde formamos cooperativas yerbataleras”, resumió. 

“Ahora decidimos estar cerca de esta gente y vamos a reconstruir la casa de María, ya conseguimos parte de las maderas, tenemos las cosas para hacer la instalación eléctrica”, indicó aclarando que se debe tener sumo cuidado con lo que realicen porque “la hija que la cuida tiene 86 años”. Admitió que llegó “por curiosidad, al estar por ahí organizando la Marcha Nacional Campesina fui para hablar con las organizaciones campesinas, con los pequeños productores para que colaboraran y me entero que existía esta mujer y la fuimos a visitar. Entonces vimos en las condiciones en que vivía y decidimos colaborar, consultamos con sus hijos y nietos que estaban allí y les pareció interesante”. 


Manos a lo obra 
Así, una vez finalizada la marcha y “junto a otros compañeros, a una docente y a chicos de una escuela técnica de allí, que me van a ayudar en la parte eléctrica”, comenzó la tarea de mejorar la vida de María. “Y a su vez con la organización campesina estamos armando una cooperativa para procesar mandioca”, agregó. Celis señaló que en lo personal esta experiencia “es maravillosa” ya que “el colaborar y conocer gente así, hace que uno se fortalezca” y destacó la ayuda solidaria de vecinos y colaboradores. 

Asimismo destacó que el encuentro con María fue “un accidente, no es algo personal, tiene que ver con una idea política donde pretendemos un espacio igualitario para todos los sectores. Si llegamos a esta mujer es producto de la situación que está viviendo”. Cabe agregar que Celis le acercó a María y su familia ropa donada por la Iglesia Metodista de nuestra ciudad y además está recolectando herramientas para la conformación de la cooperativa con la montarán la procesadora de mandioca, entre ellas palas, hachas y machetes.

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