miércoles, 4 de noviembre de 2009

1.Quién quiera oír que oiga


En 1985 un grupo de utópicos militantes de diversos partidos políticos y agrupaciones gremiales participamos de un taller de formación de alfabetizadores que se dictó en la sede del Centro de Estudio y Formación Sindical (CEFS) de la UOM, sita por entonces en Moreno al 1000. En ese mismo lugar funcionaría años más tarde el bar La Tapera, que también marcó parte de mi vida.
Con el entusiamo lógico de aquellos tiempos de la primavera democrática los noveles alfabetizadores conformamos el Grupo de Educación Popular y nos lanzamos a buscar villas para poner en práctica lo aprendido.
Luego de un tiempo el grupo inicial de unas 50 personas se fue disolviendo por la inexperiencia, el desaliento y el poco interés de los supuestos beneficiarios de ser alfabetizados. Los intentos se llevaron a cabo en los asentamientos precarios llamados eufemísticamente: barrios Luján y Evita. Fuimos unos cuantos sábados de un caluroso verano de 1986 sin lograr mayores avances en convencer a los habitantes de levantar un aula y acercarse al proyecto.
Al ver la lenta sangría de voluntarios los pocos que quedamos decidimos orientar nuestro proyecto social hacia otros horizontes y fue así que creamos la revista cultural y política "Los Monos de la Tinta". Título obtenido del Libro de los Seres Imaginarios de Borges. El objetivo era rescatar la experiencia tanto del taller como de la fallida práctica alfabetizadora a través del periodismo.
A partir de entonces la Olivetti, los letraset y el offset, serían nuestras herramientas por cuatro meses, éfimero tiempo de vida de nuestra publicación. Como el trabajo era arduo y lento optamos por algo más rápido y, con el primer número de la revista fuimos a LVC 1 Radio Villa Constitución, "emisora comunitaria de audiofrecuencia", como se autodefinía. Es decir un circuito cerrado, todavía las FM no habían aparecido en la zona.
Mostramos a Eduardo Muriado, el dueño de la radio, Los Monos de la Tinta y le dijimos que queríamos hacer algo similar en radio. Y así empezó "Quién quiera oír que oiga", que se extendió durante un año los martes y viernes de 10.30 a 11. Era diciembre de 1986 y habíamos quedado solo 6 del cuerpo inicial del Grupo de Educación Popular: el hoy concejal Gustavo Báez y su actual esposa, Fabiana Barrios, Claudia Piccinini, Ricardo Arias, Claudia Vigo y yo. Al poco tiempo abandonaron Piccinini y Arias. Los restantes nos animamos a más y comenzamos un programa en AM los sábados a las 0. Fue en LT 24 Radio San Nicolás y se llamaba Temprano para la Noche. Así empezó mi historia en el periodismo.

(En la foto: Claudia Vigo y yo entrevistando a los candidatos del FRAL-PI, Tito Martín (a intendente), Lisandro Viale (a gobernador) y Aldo Strada (a diputado). Imagen de la revista "Análisis", octubre 1987)

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