domingo, 31 de octubre de 2010

DE TU SANGRE

El 16 de octubre compartí un espectáculo tan conmovedor como inolvidable con grandes artistas de la región. En Empalme, más precisamente en el Centro Cívico presentamos con Diego Zalazar y Amutui Quimei (de quienes ya hablé en otras entradas de este blog). "De tu sangre". Al respecto reproduzco la nota que escribí para Diario El Sur (por supuesto como si el periodista fuera otro, así que está escrito en tercera persona). Igual es válido para reflejar la maravillosa puesta en escena de esta propuesta apuntada al arte y la memoria.


Noche de fuertes emociones en el Centro Cívico de Empalme 


Diego Zalazar y Amutui Quimei conmovieron con “De tu sangre”


El joven cantautor empalmense deleitó al público con una gran actuación y presentó su libro de poemas el que dedicó a su padre, el desaparecido poeta Juan Carlos Zalazar. El grupo vocal de nuestra ciudad reafirmó su crecimiento artístico. 



“De tu sangre”, el espectáculo elaborado en conjunto por el cantautor Diego Zalazar y el grupo vocal Amutui Quimei, se presentó el sábado por la noche en el Centro Cívico de Empalme ante un público que colmó las instalaciones. La puesta en escena fue sólida en su contenido, sin fisuras y estuvo plena de gratas sorpresas. La velada sirvió de marco para que el talentoso artista de la vecina localidad diera a conocer su libro de poemas que lleva el mismo título de la obra musical. 


En la noche de su cumpleaños y al momento de presentar “De tu sangre”, Zalazar explicó emocionado que estaba concretando en ese momento el sueño inconcluso de su padre, el poeta de Empalme Juan Carlos Zalazar. Este pese a su profusa obra literaria nunca pudo publicarla “y quedó guardada en un cajón. Vi su desaliento y su desencanto Yo me propuse que no me iba a pasar lo mismo”, relató. En ese sentido contó que golpeó puertas una y otra vez hasta que estás se abrieron y dedicó su libro al recuerdo de su padre. 


Cantar y contar 

Más allá de la honda emoción de ese momento el espectáculo tuvo un gran nivel que satisfizo todas las expectativas del público. El periodista Ariel Gómez fue hilvanando el contenido musical y poético dando pié en principio a la presentación de Zalazar y su poema “A tu corazón de arpegio” al que luego siguió la milonga “Mi sonora compañera”. Acto seguido Gómez presentó poéticamente a Amutui Quimei y este grupo cantó “El bailarín de los montes”, “Viejas promesas” y “El Cachilo Dormido”. 


Tras ello sucedió un segmento dedicado a la memoria de nuestro pueblo. Gómez resumió la historia del Villazo, Zalazar recitó su poema “Memoria del Villazo” y Amutui Quimei realizó una magistral interpretación de “No llores por mí Argentina”. Volvió a conmover el cantautor empálmense con su texto “Abuelas del corazón” y el grupo vocal cerró con “Aún caminan conmigo” y siguieron luego con una trilogía de temas de nuestro cancionero. También hubo un homenaje a los pueblos originarios con el poema “Postales del genocidio”, dicho por Zalazar y los temas Amutuy Soledad y Los hijos del Sol, cantados por Amutui Quimei quien cerró su actuación con “Juana Azurduy”. 



Noche mágica 


Fue entonces el momento para que Ayelen Simiani y Ory Cardozo deleitaran con su plasticidad y técnica puestas al servicio de la danza. Posteriormente la noche sería toda de Diego Zalazar que puso toda su fuerza interpretativa y talento para redondear una noche mágica. Cabe destacar el excelente respaldo que le brindaron sus músicos, José Bejarano (guitarra), Marcos Llopart (bandoneón) y Tavi Cuaglini (percusión). El final fue a toda emoción, con Amutui Quimei sumándose para hacer entre todos un tema despedida mientras el público los ovacionada de pié.

Memorias del Villazo


De los varios textos de mi autoría que utilice para hilvanar los pasajes musicales reproduzco a continuación el que sirvió para abrir el recuerdo del Villazo cuyas imagenes están en el video que acompaña esta nota:

Marzo 16 de 1974.
El reloj de la historia se detiene y marca un hito imborrable.
Villazo!!! Gritan los titulares de entonces.
Villazo!!! Se enorgullece todo un pueblo.
Marzo 16 de 1974.

12 mil personas marchan a la Plaza de la Constitución para respaldar a un grupo de metalúrgicos que se animó a plantear un gremialismo desconocido hasta ese momento.
Sin burocracia, reclamando que los recursos de sus representados quedaran en la seccional, pidiendo por mejor atención de salud, levantando la bandera de la democracia sindical.
Por eso la UOm villense fue intervenida y la joven conducción encabezada por Alberto Piccinini desplazada. Por eso el pueblo marchó junto, trabajadores, estudiantes, mujeres, niños, marcando una unión que se extendería en el tiempo.
Por eso se gritó Villazo en todo el país.

Marzo 20 de 1975.
El poder decreta que la historia del Villazo debe llegar a su fin.
Desde el gobierno de Isable Perón, López Rega, el ministro Rocamora, la triple A y oscuros personajes decretan el exterminio.
La seccional que se sublevó al poder central de la UOM de Lorenzo Miguel debe recibir su escarmiento.

Marzo 20 de 1975.
Comienza la masacre. Una larga columna de falcon verdes, paramilitares y fuerzas de seguridad hieren la madrugada y el horror que asolaría al país se anticipa un año.
Muertos, perseguidos, desaparecidos, exiliados, torturados son una constante.
La penumbra empieza a cubrir el país desde Villa Constitución.
Es el presagio de lo que vendrá, el laboratorio de la represión, el campo de prueba del Terrorismo de estado que el 24 de marzo de 1976 ocupará toda la república.

El siguiente es el poema de Diego Zalazar:

Memorias del Villazo 

A los mártires del Villazo. 

La noche tiende su manto
y la luna en la ribera
deja ver su cabellera
sobre el espejo del río
pinta grises y sin brío
lo que otrora fuera albor
y cae rendida de horror
al mirar la atrocidad
y huye al espanto y crueldad
sumida en hondo dolor.

Rostros poblados de ira
se apoderan de la noche
y solo queda el fantoche
del humo de alguna bomba
que detonada en las sombras
deja huérfano a un hogar
luego se oye el deambular
de la patrulla y los “falcon”
diseminando el espanto,
la muerte y la soledad.

Intentan callar las voces
que reclaman el salario,
intentan que el proletario
se subleve a la injusticia,
intentan con sus noticias
doblegarnos con el miedo
mostrando cuerpos desechos
de los que dieron su vida
sin saber que convertían
en mártires a los muertos.

Quisieron sembrar el miedo
sobre surcos de trabajo
llamó a muerte su badajo
y su tañido fue lucha,
regaron sangre y fue mucha
sobre el campo del obrero
quien cosechó con esmero
unidad y resistencia
simientes de la paciencia
fueron espigas de acero.

Quisieron con la metralla
ganarle al arma del pueblo
el arma que lleva el vuelo
fantástico de las aves,
el arma que cuya llave
custodia la dignidad,
el arma que con lealtad

guarda el pueblo cuál tesoro
la que vale más que el oro
y se llama libertad.

Hoy pretende mi homenaje
en la humildad de mi trazo
honrar a los que el “villazo”
tornó en desaparecidos.
Su muerte ha contribuido
a que hoy gritemos victoria.
Mis versos dirán la gloria
y el coraje de esos hombres
bañando en oro sus nombres
y en lágrimas a la historia.



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