viernes, 7 de enero de 2011

Herederos de un místico Telar


Sobre fin del 2010 recibí un inesperado regalo que me emocionó y me llenó de orgullo. Los integrantes del grupo vocal Amutui Quimei me nombraron “padrino” de la agrupación. Tal designación –que me honra y compromete- no se debe sólo a la difusión de sus actividades o al hecho de escribir el poema con que los presento en sus actuaciones. Va mucho más allá, 20 años hacia atrás en el tiempo. Cuando con Marcelo “Manú” Simiani, alma mater de Amutui soñábamos con construir algo muy similar a lo que consiguió con este grupo a lo largo del año que acaba de fenecer. 

Por ese entonces, postrimerías de los 80, empezamos a juntarnos un grupo de amigos que compartíamos los mismos gustos e ideales. Poco a poco la guitarra fue el centro de reunión y alrededor de ellas florecieron cantores, poetas, plásticos. En aquel tiempo Manú cuidaba la casa de unos albañiles oriundos de la provincia de San Juan que volvieron por unos meses a su tierra. Así “la casa de los sanjuaninos”, ubicada sobre calle 23 de septiembre, en barrio San Martín, se transformó en el lugar de encuentro y de largas veladas. Muchas noches nos amanecimos a puro mate (nuestros recursos económicos eran tan escasos que sólo podíamos comprar algo parecido a yerba, aunque el paquete afirmara que lo era, llamada “Galgo”), pan duro y mortadela. 

Poco a poco las largas trasnochadas dieron por resultado un completo cancionero, numerosos poemas y las ganas de mostrar públicamente nuestras humildes realizaciones. Y nos animamos. Hicimos una presentación en el atrio de la Parroquia San Pablo y otra en la casa de una institución hoy desaparecida, la Asociación de Mujeres de Villa Constitución (Amuvic). Como era necesario darnos un nombre se me ocurrió bautizar esa peña – proyecto como “Taller de Expresión Libre, Artística y Recreativa” (Telar). Apelativo que aún hoy nos emociona y nos tra bellos recuerdos. Fue el inicio de una idea, de una necesidad, la de abrir caminos alternativos a la cultura oficial para mostrar el potencial de los artistas villenses. Fue el demostrar que con pocos recursos y muchas ganas se puede llevar adelante este tipo de iniciativas. Algo similar conseguimos años después quienes participamos del Taller de Lecto Escritura Creativa que coordinaba Miguel Catalá en el Biblioteca Popular, pero eso pertenece a otro capítulo de esta historia.

Amutui Quimei es heredero de esa mística, es hijo de aquel Telar, por eso la emoción de que me nombre su padrino y por eso también me siento tan ligado a este grupo. Por eso este año vamos a seguir ampliando el camino para que otros artistas se sumen a la patriada y nos acompañen en el trabajo de abrir espacios para todos los que se sientan “artistas de la cultura y cultores del arte”. Que así sea.

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