martes, 11 de septiembre de 2012


 Un joven perdió un ojo por una bala de goma
Vecinos de Bajo Cilsa acusan a 
la policía de reprimir con brutalidad
Tras los incidentes del domingo originados por el homicidio de un joven en Bajo Cilsa vecinos, amigos y familiares de la víctima denunciaron que la Policía se excedió en la represión y desmintieron haber dañados los patrulleros aunque admitieron haber incendiado la casa donde se refugió el homicida para “evitar que se escapara”. También acusaron a los hermanos del detenido de complicidad en el crimen.

Vecinos y amigos de Marcelo Lezcano, el joven asesinado en Bajo Cisla el domingo, aseguraron que fueron reprimidos con excesiva fuerza por parte de la policía durante los incidentes del fin de semana. Como informara Diario EL SUR tras el crimen el vecindario intentó hacer justicia por mano propia y hubo un enfrentamiento con la fuerza policial que provocó heridos por balas de goma, una de las cuales impactó en el ojo de un joven. En la mañana del martes se manifestaron frente al Palacio Municipal y los Tribunales reclamando justicia.

“Perdí la visión del ojo, me tienen que hacer tres o cuatro operaciones, pero no me garantizan que pueda recuperar la visión, lo que único que pueden hacer es evitar que el ojo se me caiga o se me seque”, explicó Antonio Vera, mostrando el parche que le cubre el ojo derecho. “Cuando escuché los tiros fui a sacar a uno de mis chicos que estaba en la reja de casa, cuando lo voy a agarrar para meterlo adentro siento el impacto, me pega uno en el ojo y otro en la pierna. Me metí adentro y cuando quise abrir el ojo no podía”, relató este joven que es gruero en Acindar y que ahora teme perder su trabajo. Otro joven mostró la espalda y brazos, cubiertos de marcas dejadas por la balas de goma.


“No tirés”
Uno de los vecinos del barrio aseguró que al advertir que un policía iba a comenzar a disparar le dijo: “No tires que hay criaturas” y este le respondió “que se vayan porque yo voy a tirar”. Asimismo desmintieron la información policial difundida el lunes que indicaba que “como consecuencia del sucedido resultaron dañados tres móviles policiales (roturas de vidrios y abolladuras), y lesionando levemente por un piedra un personal policial”. Al respecto aseguraron que el efectivo fue lesionado por una manguera de los bomberos que se zafó y lo golpeó en el pecho. “Todo lo que dijo la Policía es mentira, que muestren los móviles dañados”, expresaron.

En tanto uno de los cuñados de Lezcano indicó que “los vecinos querían entrar (a la casa de Mendoza) a buscar el arma porque los policías daban vueltas y  no entraban”. Como en el interior además estaba refugiado el acusado junto a sus hermanos decidieron incendiar la vivienda la que está ubicada el pie de la barranca “y por ahí se podía escapar. Por eso “le prendimos fuego, para que no se escapara, de eso si nos hacemos responsables”. A su vez los vecinos afirmaron que Carlos Mendoza ya había protagonizado otros hechos violentos en el barrio “y siempre que hacia quilombo pasaba esto, el iba y se escondía adentro (de la casa) y después quedaba en la nada”.

Escondido
“Era agresivo pero siempre disparaba y el padre lo cubría”, denunciaron los vecinos y aseguraron que cuando los efectivos policiales fueron a la casa de Mendoza a buscarlo sus familiares “lo metieron para adentro, se amontonaron todos y cerraron la puerta y le decían a los milicos que no estaba adentro y ellos le creían. Pero yo lo vi, estaba ahí adentro, escondido”, señaló María. “El papá del agresor fue expulsado de la Policía Federal por piratería del asfalto, estuvo detenido en San Nicolás por robo de autos y todas esas cosas y estuvo integrando una cooperadora policial acá en Villa, hace unos años atrás”, reveló uno de los vecinos.

Un trabajador
“Un negro de mierda menos acá abajo, así dijo un policía”, expresó indignado otro de los vecinos. En ese sentido todos los manifestantes afirmaron que Lezcano era un joven trabajador y que no causaba problemas. “Marcelo trabajaba conmigo, nos íbamos a las 6 y media de la mañana y volvíamos a las 8 de la noche todos los días. Trabajábamos en Ramallo, para Siderar, en una empresa. Todos los días estábamos trabajando, íbamos y veníamos juntos. Y lo vienen a matar así, no es justo que digan que era un negro de mierda, era un pibe trabajador que tenía una familia, cuatro chicos (18 meses, 6,  8 y 10 años). Y vienen a decir un negro de mierda menos, era una buena persona, amigo de todo el mundo, no hay nadie que diga algo malo de él”, dijo entre lágrimas su cuñado.



María Lezcano, hermana de la víctima
“Después de matar a mi hermano se fue a matar a mi cuñado”
El asesinato de Marcelo Lezcano conmocionó Bajo Cilsa, su hermana recordó las estremecedoras escenas de una noche de horror.

El domingo, alrededor de la 1.30 Marcelo Lezcano se encontraba con unos amigos en la casas 66 de Bajo Cilsa, Habían cenado y prolongaban la sobremesa. Afuera tenían un equipo de audio, salió a cambiar un CD y en esos momentos, según uno de los vecinos, se acercaron al lugar “los dos hermanos (Mendoza), uno lo llamó de la calle y  Marcelo salió, iba prendiendo un cigarro y el otro (Carlos) salió de atrás de un árbol y le pegó el tiro”. De esta manera desmienten que el crimen se debiera a una discusión de esa misma noche y aseguraron que “ellos (los Mendoza) cuando venían borrachos siempre iban a buscar quilombo a cualquiera”.

Por su parte María Lezcano, hermana de la víctima,  agregó que “después de matarlo a mi hermano se fue a matar a mi cuñado, lo amenazaba y si no era por la madre y la hermana lo mataba. Yo estaba viendo todo lo que hacía. Vi cuando lo traían a la rastra las hermanas porque quería matar a mi cuñado y le decía: -Mirá como maté a tu amigo, como a un perro, y cuando salga te voy a matar a vos, así le decía”. “Queremos que se haga justicia por mi hermano, que ese hijo de puta que no salga, lo queremos preso a el, al hermano y a la hermana que le dio el arma para que lo matara. Como un perro lo dejó tirado”, expresó con una mezcla de dolor y bronca.

 

A su vez se quejó que en el momento de los incidentes que se vivieron en el barrio tras el asesinato, cuando los vecinos incendiaron la casa de la familia Mendoza “la policía empezó a los tiros, le pegaron tiros a todos los chicos, a todos, hay personas heridas”, indicó y desmintió que hayan dañados móviles policiales y disparado contra los uniformados. “Eso es mentira, nadie tenía armas, todos estábamos así nomás, haciendo justicia. Ellos empezaron a los tiros”, manifestó.

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