martes, 19 de febrero de 2013


Nerviosismo oficial
Caso Escajadillo, tenso cruce 
entre el gobernador y la prensa
El periodista Carlos Del Frade dio a conocer que el ex Secretario de Seguridad de la Provincia, Marcos Escajadillo, se encuentra mencionado en reiteradas oportunidades en una investigación sobre el negocio del narcotráfico en Rosario. Consultado el gobernador sobre el tema reaccionó molesto, minimizó el trabajo del cronista rosarino y discutió con el periodista de Grupo Del Sur, Ariel Gómez.

El gobernador Antonio Bonfatti se mostró sumamente molesto cuando se le preguntó por la situación del ex Secretario de Seguridad, Marcos Escajadillo, quien sería investigado por la Justicia Federal en una causa por narcotráfico. La requisitoria periodística se dio en una improvisada conferencia de prensa tras el acto por la firma del acta entre Provincia y concesionario de la Zona Franca Santafesina desarrollado en el Palacio Municipal el viernes. No solo negó con disgusto las presuntas vinculaciones del hoy Secretario de Protección Civil, sino que finalizada la breve rueda de prensa buscó al cronista del Grupo Del Sur, Ariel Gómez, para recriminarle por “condenar” a Escajadillo por una nota periodística.
 
La pregunta que molestó a Bonfatti se basó en la información difundida por el prestigioso periodista rosarino Carlos Del Frade quien asegura que “el juzgado nacional en lo criminal y correccional federal número 12 de Capital Federal, a cargo del doctor Sergio Torres, está investigando desde agosto de 2012 una denuncia presentada por una Secretaría nacional (que pidió expresamente no ser nombrada) en la que hace un pormenorizado diagnóstico de la situación del narcotráfico en la ciudad de Rosario”.

“En ella están citados empresarios, oficiales de la policía santafesina, organizaciones vinculadas al negocio ilegal y existen escuchas telefónicas en donde aparece en repetidas oportunidades el nombre de Marcos Escajadillo en contacto con una persona con la que tramitan cambio de dinero por dólares en el subsuelo de una empresa ubicada en cercanías de la intersección de las peatonales San Martín y Córdoba”, señaló Del Frade. Cabe recordar que todas las investigaciones de este periodista ostentan un serio rigor profesional y todas sus denuncias siempre terminaron corroborándose como ciertas. 

Vergonzoso 
De ser veraz la información resulta que mientras Escajadillo se reunía repetida veces en el 2012 con autoridades y vecinos de Villa Constitución ante los reclamos por inseguridad, al mismo tiempo era investigado por sus posibles relaciones con el narcotráfico. De las reuniones mencionadas poco se obtuvo salvo promesas hasta el momento incumplidas (sistema 911, móviles, equipamiento y capacitación policial, entre otras). Por eso preocupa aún más la denuncia de Del Frade y por ello se lo consultó al gobernador. 

Luego de unos segundos de silencio Bonfatti expresó que sobre ese funcionario hay “un podría, un habría, una expresión de un periodista de ese tipo. Lo que hizo Marcos Escajadillo fue ir a la justicia inmediatamente a presentarse. Habría, podría, parecería”, repitió. Al referírsele las expresiones del diputado nacional Agustín Rossi quien dijo que “Escajadillo es el primer funcionario involucrado en un caso de drogas" Bonfatti manifestó: “Me parece vergonzoso, vergonzoso” y le espetó al cronista: “Mire si yo digo que Ud. mató a alguien afuera, sería un asesino”, a lo que el periodista de Grupo Del Sur le respondió: “Tendría que probarlo”. 


Grave 
El gobernador insistió en reclamar “dónde está la imputación, yo le digo lo mismo. Me parece que estamos adelantando mucho los tiempos electorales. Me parece que estamos… que están bastante locos algunos”, se corrigió. “¿Cuál es la imputación que se le hace?”, reiteró. “Un periodista que dice habría, parecería”, remarcó. Luego respondió dos preguntas sobre paritarias y violencia la conferencia de prensa finalizó, acortada abruptamente por el malestar del equipo de prensa del gobernador.


Cuando se retiraba, se detuvo, regresó y se tomó un tiempo para recriminarle al cronista el “por qué tienen la costumbre de condenar a una persona; cuándo yo digo fulano de tal es un asesino ¿ya lo condenamos a ese tipo?. ¿Por qué esa costumbre? ¿Por qué lo condenan? Es grave condenar a una persona. Es grave”. Fue una reacción que aparece al menos desmedida ante una simple requisitoria periodística y que demuestra un singular nerviosismo en las filas socialistas cuando se toca el tema Escajadillo.

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