martes, 4 de septiembre de 2012

Noche de muerte y furia en Bajo Cilsa


Incendiaron la casa donde se refugió el homicida
Pueblada en Bajo Cilsa por el asesinato de un vecino
Una casa incendiada, móviles policiales apedreados, disparos de arma de fuego, bomberos agredidos y un intento de linchamiento fueron las consecuencias inmediatas del asesinato de un hombre. Amigos y vecinos quisieron tomar la justicia en sus manos incendiando la casa del padre del presunto asesino quien se había refugiado en ella junto a sus hermanas y su esposa.

El asesinato de una persona de barrio Bajo Cilsa derivó en una verdadera pueblada cuando amigos y vecinos de la víctima intentaron hacer justicia por mano propia incendiando la vivienda del padre del presunto homicida, donde este se había refugiado. Los incidentes se extendieron por varias horas y la Policía temió que hasta se pudiera realizar un intento de linchamiento del sospechoso que fue detenido y alojado en el penal de la Comisaría 1ª por lo cual se reforzó la vigilancia con personal de la Comisaría 5ª de Empalme y de la Sub comisaría 2ª de Pavón. Cuando los bomberos intentaron combatir el siniestro fueron agredidos por la turba que también efectúo disparos de arma de fuego contra la policía.

Los violentos sucesos acontecieron en la madrugada del domingo. La Policía fue alertada a la 1.45 que en Bulevard Seguí, unos 200 metros hacia Bajo Cilsa desde la bajada del Club Náutico, había un herido de arma de fuego. Al arribar al lugar encontraron en una casilla identificada con el N° 66  un cadáver que resultó ser el de Marcelo Hermindo Lezcano, de 33 años, el cual presentaba un escopetazo en su rostro. Según lo que pudieron establecer los pesquisas el occiso “había estado comiendo un lechón desde temprano en esa casa con primos y amigos y aparentemente mantuvo una discusión con otra persona de 22 años”, relató el Crio. Mayor Alberto Villa, jefe de la Unidad Regional VI.

El joven de 22 años, de nombre Carlos Alberto Mendoza, habría ido a buscar una escopeta regresando en forma inmediata para descerrarjarle el disparo que acabó con la vida de Lezcano. Cabe destacar que este individuo se domicilia en calle Santa Cruz al 600 pero en el momento de la tragedia se encontraba en la casa del padre que vive a pocos metros del lugar del homicidio, en la casilla 74. Hasta esa vivienda se dirigieron los efectivos policiales y en principio detuvieron al dueño de la morada al que trasladaron a la UR VI. En tanto vecinos y amigos de la víctima comenzaron a agruparse en el sector con evidente indignación y le avisaron a la policía que al asesino se encontraba refugiado en esa misma casilla.

Bombas de fuego
“Cuando van a entrar (los agentes policiales) las hermanas cerraron todas las puertas y no los dejaron entrar. Consultado el juzgado nos dijeron que iban a demorarse en llegar para extender las órdenes de allanamiento”, señaló Villa. En tanto la furia del vecindario crecía y la gente que se agrupaba supera el medio centenar, fue entonces cuando sobre la casilla 74 comenzaron a caer bombas molotov (botellas con nafta y encendidas) que provocaron el rápido incendio de la morada. “Salen dos hermanas, la mujer del sospechoso y el mismo”, indicó el jefe policial. Inmediatamente el sindicado como el asesino fue ingresado a un patrullero, pero los  vecinos se abalanzaron sobre el vehículo intentando volcarlo con intención de ejecutar allí mismo al presunto asesino.

“Producto de esta revuelta, que se fue agrandando cada vez más, los vecinos comenzaron a tirar piedras al personal policial y resultó lesionado un efectivo, aunque en forma leve”, detalló el Comisario Principal Sergio Morales. Agregó que los móviles sufrieron diversos daños como roturas de vidrios y abolladuras y a su vez el personal tuvo que “realizar disparos con los cartuchos anti tumultos (balas de goma) para disuadir esta gente que no conforme con que el presunto autor del hecho esté detenido sino que dentro de su furia también cargaron contra el personal policial”, señaló Morales.

Intento de linchamiento
Finalmente el móvil policial con el detenido logró salir del lugar, y trasladar al detenido y su familia a la jefatura. En tanto la casilla continuaba ardiendo por lo cual se convocó al cuerpo de Bomberos Voluntarios que “sofocó como pudo” porque lo hostigaron y hasta agredieron para que no pudiera cumplir con su labor. Esta fue la primera parte de los incidentes que se prolongó hasta las 2.30 aproximadamente. Posteriormente personal policial regresó a la casilla 74 con el objetivo de secuestrar el arma homicida, pero solo encontraron una culata y un cartucho, en esa circunstancia los vecinos “prendieron fuego a un par de vehículos que estaban dentro de la casilla (un Renault 18 y un Peugeot 504) y empezaron a sonar disparos de arma de fuego”. Ante esta situación los efectivos policiales se retiraron.

Luego, a las 17, los uniformados regresaron a Bajo Cilsa y realizaron tres allanamientos buscando el arma que le diera muerte a Lezcano pero el resultado fue infructuoso. Nuevamente los vecinos comenzaron a agruparse como para agredir a la policía por lo cual con toda prudencia decidieron retirarse. De todas maneras Mendoza quedó detenido por este crimen, del cual  habría confesado su autoría, y en un primer momento su padre corrió la misma suerte pero luego recuperó su libertad. “La investigación continúa pero se retrasó por esta revuelta que en lugar de garantizar la detención del presunto autor del hecho pudo destruir pruebas de interés para la causa”, indicó Morales.

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