martes, 10 de mayo de 2016

Las peñas según Capriotti

Siguiendo con la recopilación de escritos del maestro Luis Capriotti, les acerco hoy este texto publicado en el Nº 3 del Semanario "Tiempo" del viernes 24 de mayo de 1991. 
Cabe destacar, en especial para los lectores que desconocen la fauna vernácula -y ya un tanto extinta-, que todos los personajes de la historia fueron o son seres reales, contertulios permanentes u ocasionales de las reuniones que relataba con gracia y precisión radiográfica nuestro querido Luis.
En este caso se suman algunos apellidos de políticos muy conocidos entonces (algunos todavía siguen viviendo a costillas del estado).
Como yapa va la tapa de esa edición del efímero semanario que nos supo cobijar 25 años atrás.




TIEMPO DE PEÑA
Ese viernes, la peña fue un fracaso. La culpa no fue por el lu­gar, ya que la trastienda de la com­pra y venta del Cacho es mágica y acogedora. Presidía la noche una espléndida mesa Chippendale, el resto del mobiliario era pasto para estudiosos de la historia del mue­ble. El Colo ocupaba una silla de viena...Cacho se repantigó! Fue en un ilustre banco colonial. Edo en una silla años '50 con patas sospechosamente desparejas; Rí­os, el pintor, en una banqueta años 40 que de vez en cuando le clava­ba un resorte en el trasero. Pero todo tranquilo, simpático, mucho más que la semana pasada. Comi­mos sobre un simple tablón con ca­balletes y una partida de sillas de un bar fundido.
Tampoco provocó el fracaso  la comida. El gordo Corletli, co­cina poco pero cuando lo hace se luce. Menú de la noche "Pollo a las fines herbes". Mientras el gor­do cocinaba, la conversación fluía lenta como arroyo en tiempo de se­quía. Saltaba de drama en drama. Agotado el tema ACINDAR, cada uno largó lo suyo.
El barbudo sin trabajo. Ríos no vende un cuadro hace veinte años, es decir desde séptimo gra­do. Cacho vendió un arcón del si­glo XV por dos mangos pensando que era un botinero apolillado, al gordo Corletli, la veterana lo em­plazó para matrimonio... Cosas de todos los días, sin importancia, como todos los viernes...
Como todos los viernes, si el ratón "Buenosjuanes" reclinado en un sillón, no hubiese comenza­do a tirar sobre la Chippendale te­mas de política. No es que a la gente de la peña no le interese la política, pero todos vivieron lo sufi­ciente en la Argentina como para saber donde termina eso: en un cul de sac...
"En un qué...? preguntó el barbudo.
Un callejón sin salida.
Pará, algo de culo, dijiste, te creés que no hice el secundario...
No tiene traducción precisa, aclaró Ríos que curtió tres años de francés y Bellas Artes.
La comida, un éxito. El vino también si hubiera sido un poco más seco. Nadie recuerda bien cuando se arruinó todo. Pero cree­mos que alguien dijo que no le gus­taba el look de Cevasco, o que los Serras, o que si Alí Baba era bue­no, pero lástima los 40 mucha­chos...

La cosa subió de tono a medi­da que los platos dispares -pues­tos a la venta durante la semana y entre los que Ríos vichó un Limoges usado por el Gordo Corletti bastante ajeno al valor que con­tenía- se llenaban de huesos y restos de salsa oscura.
Lo de los lemas y sublemas, no lo entiende nadie. Sirve para confundir a la gente. La cosa su­bía de tono. "Los concejales ga­nan casi 16 palos. Tendrían que ser ad-honorem, como en Suiza. Allí se presentan...
"Yo tengo que trabajar tres meses en tres escuelas para ga­nar esa guita", contabilizó aterra­do Ríos...
Pensar que hice la primaria con un concejal...que bien jugaba al fútbol el guacho...
"Lo único que falta es que la Cruz Roja se candidatee. Agradcé que no tenemos actores, que si no... Cevasco viejo y peludo... El "Cacho" Billi seria el Fujimori lo­cal. Si Alí Babá cambiara el entor­no...
Lo que tiene Cuchiari, que ca­lienta a las minas...y a los pero­nistas.
Carlitos Deffilipi nunca dejó de andar en bicicleta...Temperini la tiene reclara...
Y allí sucedió lo imprevisto. No sabemos si le tocaron el ner­vio político o que el vino no era de­masiado seco, pero el Cacho tronó como Zeus enfurecido: "Basta, en mi casa no se habla de política, ni de mujeres ajenas...y al que no le gusta, que se vaya...Y nos fui­mos todos sin lavar los platos.

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