EDITORIAL 845 DIARIO EL SUR
La inseguridad
Pasaron 5 años desde que Aníbal Fernández, por entonces ministro del Interior, expresó una de las frases más infortunadas de su carrera política: “La inseguridad es una sensación”, y como ya es habitual cuando los datos de la realidad son adversos culpó a los medios de ser los causantes de esa situación. Hoy ya nadie duda que lejos de ser algo irreal, la inseguridad es una realidad concreta que va en aumento. Y hasta nuestra ciudad que otrora sufría de robos muy de vez en cuando hoy los padece a diario.
En esta edición relevamos lo que acontece en pleno centro de la ciudad, dónde la serie de robos que sufren los comerciantes está generando en ese sector un profundo malestar y algunos hasta evalúan cerrar su negocio. Pero junto con el temor, crece la bronca, la indignación y hay quienes ya atienden armados. Ante esta situación algún personal policial le habría sugerido a uno de los afectados que no reaccionara porque podría provocar la venganza de los familiares del delincuente.
Esta es el panorama que hoy se vive en la ciudad. Peligrosa por todas las posibilidades que se abren ante la violencia que crece. Por un lado la impunidad con la que parecen moverse los malvivientes, por el otro lado la indignación que aumenta en las víctimas. Hace apenas una semana fue la marcha por la inseguridad, 7 días atrás, numerosos robos después.
LOS COMERCIOS SUFREN A DIARIO EL ACCIONAR DE LOS DELINCUENTES
Una seguidilla de robos de distinta consideración viene afectando a negocios situados alrededor de la céntrica esquina de San Martín y San Juan. Los comerciantes atienden a puertas cerradas y manifiestan su temor y cansancio por una situación que se agrava. Los delitos se comenten a toda hora y en escasas dos cuadras ya se registraron numerosos hechos.
La esquina de San Martín y San Juan se convirtió en las últimas semanas en el epicentro de una serie de robos que tiene entre indignados y temerosos a los comerciantes que se extienden alrededor de este céntrico punto de la ciudad. Ayer por la mañana se registró uno de los más recientes cuando un joven sorprendió a la dueña de un local dedicado a la venta de carteras y accesorios, alzándose con parte de la recaudación y algunos artículos que estaban a la venta. Lo paradójico: uno de los hechos delictivos tuvo lugar la el viernes último, el mismo día que se realizó la marcha por la inseguridad (ver aparte).
En todos los casos el ánimo de los comerciantes es similar, se manifiestan hartos de la situación y muchos de ellos se sienten motivados a dejar el negocio. Cierran sus puertas con llave y las abren con temor, tratan de no discriminar pero semblantean de arriba abajo a quien entra a su negocio. Algunos tienen armas a mano y están dispuestos a defenderse. Entienden que la policía “está con las manos atadas y más no puede hacer” aunque “todos saben quiénes son los que roban y donde están”. Se quejan de la Justicia “porque entran por una puerta y salen por la otra”. Están cansados, temerosos e indignados, mientras tanto reclaman por una seguridad que no llega.
ROBO EN ZONA FRANCA
“Te da ganas de cerrar todo cuando te pasa algo así”
Silvia es la dueña de Zona Franca, ayer, alrededor de las 9.30 de la mañana ingresó un joven “bien vestido, no tenía pinta de ladrón”. Este dijo querer comprar una billetera, luego de elegir una se la abonó con 100 pesos. “En el momento en que le voy a dar el cambio, cuando saco la caja donde estaba la plata de la noche, me pega, me tira al piso, me saca la plata y los relojes que tenía en una vitrina”, relató. “Era una persona joven, bien vestida, de campera negra”, detalló. La comerciante salió tras el ladrón, que a la carrera tomó por San Juan hacia el este.
“Hoy no me pasó nada pero no sabés qué te puede pasar el día de mañana. La verdad que te da ganas de cerrar todo cuando te pasa algo así”, reiteró Silvia. Asimismo expresó que “no podemos estar tranquilos, no te da ganas de tener negocio”. Agregó es necesario que los comerciante se unan “tenemos que juntarnos los comerciantes, no podemos vivir así. Al final te da ganas de cerrar todo. Nadie te da una mano, no se qué hace el juez porque entran por una puerta y salen por la otra. La verdad no se qué hacer”.
ROBO EN TRES DESEOS
“Estamos con miedo, con bronca y desconfianza”
La tienda “Tres deseos”, dedicada a la venta de ropa para bebés, está ubicada a pocos metros de San Martín sobre calle San Juan. Su dueña, Flavia, contó que el 14 de julio, aproximadamente a las 19, sufrió un robo. En el lugar estaba su madre y mientras que ella estaba en el baño del negocio. “Entró un muchacho, flaquito, morochito; mi mamá estaba sentada, se le vino derecho y la levantó de un brazo y le dijo: tranquilita que esto es un robo, dame el celular y la cartera”. Esto último lo repitió varias veces.
La comerciante asentó la denuncia “pero como siempre no pasó nada, no te dicen nada. Supuestamente puede llegar a ser gente que vive cerca del Sacachispas o acá a la vuelta, según los comentarios, pero no se recuperó nada”. Expresó su temor y señaló que mantiene “la puerta cerrada, pero no podemos discriminar quien entra o no al negocio. Y estamos así, con miedo, con bronca, porque nada de lo que te sacan lo recuperas y con desconfianza hacia todo el mundo. Es lamentable, pero es verdad”.
ROBO EN SOL INDUMENTARIA
“Sabemos quiénes son, pero se manejan con mucha impunidad”
“El viernes pasado, a eso de las 18.30, ingresaron dos jóvenes y me sacaron unas zapatillas que estaban en exhibición. Me comuniqué a la policía y me dijeron que ya tenían conocimiento de lo que estaba pasando porque venían desde 14 de Febrero sustrayendo cosas de locales”, relató Mauricio, el dueño de Sol Indumentaria, local ubicado en la ochava oeste de esta esquina. Destacó “la impotencia que tenemos todos los comerciantes de San Martín y San Juan, estamos en una situación que no podés actuar, no podés hacer nada, no podés defender tu derecho como laburante”.
“La policía es como que los tiene vistos, y los comerciantes de acá también los conocen, le saben los nombres, yo se el apellido, tenemos los sobrenombres, pero se manejan con mucha impunidad y eso es lo que te duele. Yo vengo de una fábrica destruida y te cuesta mucho tener esto, que no es un shopping ni nada por el estilo, pero para cada comerciante es complicado tenerlo. Y cuando te estás levantando que vengan y te rompan un vidrio, una cerradura, como ya me pasó, vas para atrás”, se lamentó.